Las operaciones financieras vinculadas al oro del Banco Central generaron un resultado negativo de US$ 1.023 millones durante 2025, según la Auditoría General de la Nación (AGN). El BCRA defendió la estrategia y aseguró que, al sumar la valorización del metal, la posición total obtuvo una ganancia neta de US$ 2.505 millones, de acuerdo con lo publicado por Perfil.
La diferencia responde a qué se contabiliza: las coberturas buscan proteger las reservas ante una caída del precio del oro, pero pueden generar pérdidas cuando su cotización sube. La AGN remarcó que hubo un desembolso efectivo, mientras que el Central sostuvo que esos instrumentos permitieron reducir riesgos.
Los cuestionamientos apuntan al costo de esa protección y a la falta de detalles sobre los instrumentos utilizados y los análisis que justificaron la decisión. Una ganancia global no alcanza, por sí sola, para determinar si la cobertura fue conveniente.
La controversia también incluye el oro trasladado al exterior en 2024, del cual no se sabe su destino y el porqué de su traslado. Según Santiago Bausili, presidente del Banco Central, parte está depositada en el Banco de Pagos Internacionales, en Suiza, mientras la AGN mantiene en elaboración una auditoría específica sobre su traslado y trazabilidad.
La economista Natalia Motyl (31 años y profesora de la UCEMA- Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina) lanzó fuertes cuestionamientos el sábado contra la administración de las reservas de oro del Banco Central en su cuenta de X y reclamó que se publiquen las condiciones de las operaciones financieras realizadas con ese activo. Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, le contestó también en X con agravios (Pensar que este esperpento es profesora en la UCEMA…) el lunes feriado a las 3 de la mañana y hubo cruces fuertes sobre el tema.
En una entrevista con FM Vos 94.5, Natalia Motyl sostuvo que la discusión debe centrarse en las decisiones adoptadas, sus costos y las responsabilidades de quienes las autorizaron.
“¿Quién tomó la decisión? ¿Por qué se la tomó? ¿Quiénes fueron los beneficiados?”, preguntó la docente de la Universidad del CEMA. Para Motyl, esos interrogantes siguen siendo fundamentales para evaluar una operatoria sobre la que considera que faltan explicaciones.

Su planteo comenzó por la función que, a su entender, deben cumplir las reservas del Banco Central. La economista explicó que constituyen un respaldo para enfrentar situaciones de desconfianza o emergencias en el sistema financiero y cuestionó que se las administre con una lógica que calificó como especulativa.
“El Banco Central está para socorrer al sistema financiero local en caso de que exista algún tipo de emergencia para solventar el valor de la moneda local”, afirmó. Desde esa perspectiva, insistió en que las decisiones sobre estos activos deben priorizar su preservación.
“Las reservas del Banco Central, vuelvo a repetir, no son timbas, no son fichas de casino”, expresó.
Durante la entrevista, Motyl utilizó ejemplos cotidianos para explicar su interpretación de las operaciones con opciones financieras. Describió la compra de una opción de venta, conocida como put, como una especie de seguro que permite protegerse frente a una caída del precio del oro.
“Si el oro hoy costaba, pongamos, 100 pesos y bajaba a 80, vos tenías el derecho de vender el oro a 100 y no a 80. Así era como un seguro”, explicó.
Según su lectura, el problema estuvo en contratar esa protección en un contexto que consideraba favorable para el metal. Motyl sostuvo que la demanda internacional y las compras de distintos países permitían anticipar una tendencia alcista.
“Alguien recomendó comprar un seguro en un contexto en el cual no tenías que comprarlo”, cuestionó. Esa afirmación forma parte de su evaluación sobre la conveniencia de la estrategia utilizada.
A continuación, señaló que la operatoria habría incluido la venta de una opción de compra, denominada call, para financiar la protección inicial. De acuerdo con su explicación, ese mecanismo podía limitar el beneficio obtenido si el oro continuaba aumentando de valor.
“O sea, ya nuevamente especuló que el oro no iba a seguir subiendo, cuestión que el oro siguió subiendo”, sostuvo.
La economista consideró que esa combinación terminó generando un costo importante y reclamó que se identifique a quienes estuvieron del otro lado de los contratos. “Mi pregunta justamente, que es lo que generó la polémica este fin de semana, fue, bueno, ¿quién se hizo con esa ganancia?”, manifestó.

Sin embargo, hacia el final de la entrevista aclaró que faltan datos para reconstruir con precisión la secuencia de las operaciones. Reconoció que parte de las explicaciones discutidas públicamente por los economistas son interpretaciones ante la ausencia de información detallada.
“Son conclusiones a las que llegamos los economistas, porque a veces se generan algunos debates en las redes sociales o públicos, porque todavía no hay nada claro”, expresó.
Esa falta de precisiones, sostuvo, impide establecer en qué momento se contrataron los instrumentos y cuáles fueron sus condiciones. Para Motyl, conocer las fechas resulta indispensable para evaluar el criterio de quienes tomaron las decisiones.
“No es lo mismo comprar el seguro a principios de 2025, a finales de 2024, que comprar el seguro un día antes de que tuviera el pico el oro”, señaló.
También preguntó por los plazos, las condiciones y la relación entre los distintos contratos. Su reclamo apunta a contar con documentación que permita analizar la estrategia completa y determinar qué riesgos se buscaba cubrir.
“Hay un montón de cuestiones que todavía no son públicas y por eso hay que empezar a pedir que den una explicación”, afirmó.
Otro de los ejes de su crítica fue la diferencia entre el aumento del valor del oro que ya integraba las reservas y el resultado de las operaciones financieras realizadas sobre ese activo.
“La Argentina ya tenía ese oro”, remarcó. Para la economista, una suba internacional de la cotización puede mejorar el patrimonio sin que ese incremento sea consecuencia de una decisión de inversión de la gestión.
“Subió el precio del oro y ese oro que nosotros teníamos pasó de valer 100 a 150, no es tampoco una decisión financiera”, explicó.
Por eso cuestionó que un resultado global favorable alcance para justificar la estrategia. A su entender, también debe analizarse cuánto costaron las coberturas y qué parte de la valorización se resignó.
“Sí, sí, ganamos en el neto porque el oro efectivamente subió. Pero ahora, no es porque vos hiciste las cosas bien, y ahí está el gran meollo de la cuestión y el debate que se está planteando ahora”, sostuvo.
Motyl también diferenció la valorización patrimonial del oro de los pagos que, según su explicación, se realizaron en dólares. Desde su perspectiva, ese punto requiere una respuesta específica porque afecta la disponibilidad de recursos líquidos.
Su cuestionamiento no se limitó al resultado económico. La entrevistada insistió en que debe conocerse el fundamento técnico de la decisión y quiénes participaron en su aprobación.
“No tiene que estar una decisión de una persona, tiene que estar la decisión de un equipo técnico apolítico, completamente separado del gobierno nacional”, manifestó.
La economista sostuvo que su pedido de información no surge únicamente de su actividad profesional, sino también de su condición de ciudadana. “Le pedí explicaciones al gobierno, pero no por economista Natalia Motyl pidiendo explicaciones, sino como una ciudadana”, afirmó.

Para Motyl, la administración de las reservas exige rendición de cuentas porque se trata de recursos públicos. “A ver qué están haciendo con los recursos públicos”, planteó.
En ese marco, cuestionó la relación entre el Banco Central y el Ministerio de Economía. Si bien señaló a la conducción de la autoridad monetaria como responsable de las decisiones de la entidad, también atribuyó responsabilidad política a Luis Caputo.
“No se sabe muy bien quién es el presidente del Banco Central y quién es el ministro de Economía y cómo el ministro de Economía sale a dar explicaciones en relación a lo que está haciendo el Banco Central”, sostuvo.
La entrevistada consideró que existe una confusión entre las funciones de ambas instituciones. Desde su perspectiva, esa situación dificulta identificar quién debe responder por las operaciones y cuáles fueron los criterios utilizados.
“Tienen que dar explicaciones, tienen que responder a las preguntas”, insistió.
Durante el diálogo, Motyl también cuestionó las facultades del Banco Central para realizar determinadas operaciones con el oro y mencionó la existencia de denuncias penales. Sus expresiones fueron planteadas como parte de su interpretación y de sus críticas a la gestión.
“Hay dos denuncias penales actualmente que han entrado, así que bueno, vamos a ver si avanza o no avanza”, indicó. No obstante, aclaró el alcance de su análisis: “Yo no soy una experta tampoco en temas judiciales”.
Más allá de ese aspecto, sostuvo que las autoridades deberían brindar información suficiente para despejar las dudas. Consideró que una eventual intervención judicial no reemplaza la obligación de explicar públicamente las decisiones adoptadas.
El tramo final de la entrevista estuvo dedicado al cruce que mantuvo Caputo con ella en X. Motyl relató que comenzó a plantear preguntas sobre las operaciones durante el fin de semana y que la respuesta del ministro se centró en una descalificación personal.
“En vez de el ministro de Economía salir a responderme con argumentos, […] me empezó a insultar”, expresó.
Según contó, el funcionario utilizó el término “esperpento” para referirse a ella. La economista sostuvo que vio el mensaje posteriormente y que su primera reacción fue de enojo.
“Al principio me enojé”, reconoció. También relató que respondió con una acusación contra el ministro, aunque luego tomó distancia del intercambio y decidió abordar la situación con humor.
“A estas chiquilinadas, infantilismos de gente de 60 años, uno tiene que matarse de la risa”, afirmó.
Motyl consideró que la controversia personal terminó dando mayor visibilidad al debate sobre el manejo de las reservas. Desde su perspectiva, la reacción del funcionario hizo que más personas comenzaran a interesarse por las operaciones y a pedir explicaciones.
“Quizás, si no hubiese insultado, hubiese pasado de largo”, sostuvo.
Por eso insistió en que la discusión debe volver a las preguntas económicas y a la transparencia. Para la entrevistada, lo relevante es conocer cómo se administraron los activos, bajo qué condiciones se contrataron los instrumentos y quiénes participaron de las decisiones.
“Hay un montón de preguntas que el Banco Central no respondió”, reiteró.
Al cerrar la entrevista, reclamó un documento que permita reconstruir las operaciones y evaluar sus resultados con información concreta.
“Es un informe detallado de cómo se hizo estas operaciones en el 2025-2026, o sea, no es tampoco pedir mucho, pero el gobierno no lo está diciendo y ahí está el problema y ahí está la polémica”, concluyó.


