La mañana gris y la persistente llovizna no fueron impedimento para que decenas de sanrafaelinos se congregaran este domingo para celebrar Corpus Christi, una de las festividades más importantes para la Iglesia Católica.
Con algunos paraguas, camperas impermeables y una profunda expresión de fe, los fieles acompañaron la tradicional celebración que tuvo como epicentro la Catedral San Rafael Arcángel y la plaza San Martín.

La jornada comenzó con la Santa Misa presidida por el obispo diocesano, monseñor Marcelo Mazzitelli, quien invitó a los presentes a renovar su compromiso con los valores del Evangelio y con la construcción de una comunidad más fraterna y solidaria.
Ante una Catedral repleta, durante su homilía Mazzitelli llamó a fortalecer los vínculos de unidad, fraternidad y solidaridad dentro de la comunidad.

El obispo sostuvo que la fe debe traducirse en gestos concretos hacia los demás y remarcó que la participación en la celebración religiosa implica un compromiso con quienes más sufren, especialmente las personas enfermas, quienes atraviesan adicciones, viven en situación de vulnerabilidad o enfrentan dificultades laborales.
Asimismo, invitó a dejar de lado las divisiones y los prejuicios, promoviendo una convivencia basada en el respeto, el encuentro y el cuidado mutuo.
LA PROCESIÓN
Tras la celebración litúrgica, la comunidad salió a las calles para acompañar la procesión con el Santísimo Sacramento. En medio del frío y bajo una tenue llovizna, la custodia recorrió las inmediaciones de la plaza San Martín, donde aguardaban cuatro altares preparados especialmente para la ocasión. En cada una de las estaciones se elevaron plegarias, cantos y reflexiones, en un clima de recogimiento y emoción.

La imagen de familias, adultos mayores, jóvenes y niños caminando detrás del Santísimo reflejó el profundo arraigo que esta celebración mantiene en la comunidad católica sanrafaelina. Lejos de desanimar a los creyentes, las inclemencias del tiempo parecieron reforzar el sentido de una jornada marcada por la convicción y la esperanza.
Corpus Christi, que significa «Cuerpo de Cristo», es la solemnidad en la que la Iglesia honra la presencia de Jesús en la Eucaristía. Cada año, la procesión se transforma en un testimonio público de fe que trasciende los templos y lleva el mensaje cristiano a las calles, renovando el vínculo entre la comunidad y una de las expresiones más profundas de su tradición religiosa.








