Nilda Eraso: “La fe me salvó”

La recordada reina nacional de la Vendimia recibió en 2014 la Distinción Diario San Rafael

Nilda Esther Eraso (77) fue electa como reina nacional de la Vendimia en 1958. Su mandato duró dos períodos porque al año siguiente la Fiesta fue parcialmente suspendida -sólo se realizó la Fiesta del Vino- y recién un año después entregó la corona. Sin embargo, su carisma y forma de superar las dificultades que en el camino se fueron presentando la hicieron un ejemplo de superación. Ella sigue siendo la reina para todos.

El año en el que fue electa reina se casó y se fue a vivir a Buenos Aires, algo que por protocolo, según explicó a Diario San Rafael, no se puede hacer, cuenta con una sonrisa cómplice. Hoy está jubilada, tiene nueve nietos y dos bisnietos. La sigue caracterizando la misma sonrisa radiante de siempre, ella es la eterna reina, un título que porta con amor y orgullo.

«Yo sin trabajar me enfermo», cuenta esta dedicada mujer de profesión estilista. Y es que se destacó tanto en su trabajo que durante su permanencia en Buenos Aires trabajó con grandes productoras en canales y para películas. Luego en San Rafael nuevamente montó su propia peluquería, donde hasta hace poco trabajó porque para ella el trabajo es como una terapia.

Después de sus años como reina continuó muy involucrada con la fiesta y ha participado en ella cuantas veces le ha sido posible, por eso le envía un mensaje a las soberanas: «Aunque las cosas yo las veo distintas, las chicas no deben dejar de participar de la fiesta, no se deben perder esa experiencia porque es maravillosa; yo he sido una consentida de la gente» expresa con gratitud porque, según resaltó, «el cariño de la gente es algo incomparable, es maravilloso».

Sin embargo, señala sobre la Vendimia que «sacando todo lo que tenga de política, es una fiesta para el agricultor, debo recordar que son ellos los homenajeados, pero nunca en una fiesta vi a los agricultores ocupar espacios privilegiados, ni coronando una reina, entonces, a los que sentimos la vid, y siendo hija y nieta de viñateros, considero que la celebración tendría que dejar un espacio para quienes son los dueños de la fiesta”.

Se siente privilegiada por conservar un lugar en el corazón de los sanrafaelinos y, para agradecerles por «tanto amor», cuenta que «trato de devolverle a la gente lo buenos que han sido conmigo, me parece maravilloso poder devolver el cariño que me han brindado, todo lo que me han dado, yo he sido muy consentida de la gente, eso tal vez me ha marcado porque el hecho de que la gente, y sobre todo la gente joven, me recuerde, es muy gratificante para mí».

Pero detrás del maquillaje y de los hermosos peinados hay una mujer a quien no todo le resultó fácil. Eraso luchó intensamente contra el cáncer durante 13 años. Además de los duros tratamientos a los que tuvo que someterse, completó en ese tiempo cinco operaciones. Más allá de su disciplina y de las intervenciones médicas, hay algo que para ella fue el pilar fundamental de su recuperación, por eso lleva consigo una frase que resume fielmente su sentir: «La fe me salvó».