Conocida por su amor y pasión por la Vendimia, Nilda Eraso dejó un legado imborrable en la comunidad. Sus amigos y familiares la recuerdan como un ser angelado que vivió para celebrar la tradición vendimial.
El fallecimiento de Nilda Eraso, a los 84 años, marcó una profunda pérdida para San Rafael y la provincia. Reina de la Vendimia de 1958, Eraso no solo representó a su departamento y obtuvo la corona nacional, sino que dedicó su vida a la tradición vendimial, transmitiendo su amor por esta fiesta a toda su familia. “Hablar de Nilda es hablar de una reina por siempre”, expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 María Inés Riva, referente de las Vendimias en San Rafael y amiga cercana de Eraso durante más de cuatro décadas.
Riva compartió sus recuerdos más emotivos de la mujer que, con su mirada cristalina y espíritu generoso, conquistó a todos los que tuvieron la dicha de conocerla. “Yo desde muy chiquita la veía, era una apasionada de todo lo que significaba la Vendimia. Llegué a su peluquería y tuve la suerte de conocerla. Fue un ser angelado que vivía en la tierra”, destacó.
El legado de una reina
Nilda Eraso vivió plenamente su pasión por la Vendimia y supo transmitirla a las nuevas generaciones. Uno de los momentos más emotivos de su vida ocurrió el año pasado, cuando tuvo el honor de coronar a su nieta, Sol Indiveri García, como reina departamental de San Rafael. “Cuando Sol fue elegida reina de El Nihuil, Nilda no sabía nada. Fue una sorpresa. Sol llegó y le mostró las fotos: ‘Mirá, abuela, fui coronada reina de El Nihuil’. Nilda no lo podía creer hasta que se lo confirmamos”, relató Riva.
La coronación de Sol como reina departamental marcó el broche de oro en la vida de Eraso. A pesar de su salud delicada, insistió en estar presente en la fiesta. “Pidió que le llevaran su reposera, llegó acompañada por su familia, bien abrigada porque hacía frío. Cuando se anunció que su nieta era la nueva reina, pidió ayuda para subir al escenario. Fue un momento de mucha emoción verla parada allí, con su sonrisa radiante”, recordó Riva emocionada.
La espiritualidad fue otra faceta destacada de Nilda Eraso. Practicante devota de la fe católica, recibía la comunión diaria en su hogar. “Todos los días, de lunes a lunes, un sacerdote la visitaba para darle la comunión. Su fe era enorme y la acompañó hasta el final de sus días”, señaló Riva.
La familia de Nilda también compartió su pasión por la Vendimia. Su hija Gisela fue reina de El Cerrito y virreina departamental, mientras que Sol disfrutó de lucir los vestidos que su abuela había usado cuando fue coronada reina nacional. “Parecía que esos vestidos estaban hechos para Sol. Ver a su nieta usarlos fue algo alucinante para Nilda”, agregó Riva.
A pesar de sus problemas de salud, el fallecimiento el lunes 20 de Nilda Eraso tomó por sorpresa a sus allegados. “No lo teníamos pensado tan pronto. Si bien tenía 84 años, su mente estaba completamente sana, su memoria intacta. Pero una enfermedad pulmonar crónica se complicó, y el cuerpo pasó factura”, explicó Riva, quien destacó que su amiga siempre será recordada como un ícono de la Vendimia y un ser humano excepcional.
“Nos unía la misma pasión por la Vendimia. Ella estuvo conmigo en momentos difíciles, y eso es lo que define la verdadera amistad”, concluyó Riva. La partida de Nilda deja un vacío profundo en San Rafael, pero su legado, su pasión y su amor por la Vendimia seguirán vivos en las memorias de quienes la conocieron.







