Nito Leza: el montañista que unió a pie 387 kms desde Agua del Toro a Valle Grande

A sus 65 años, Nito Leza no es solo conocido por ser un referente en la Villa 25 de Mayo, donde nació y pasó su infancia, sino también como uno de los creadores de la fiesta del Pericón Nacional en el mencionado distrito. Aunque su nombre resuena en el ámbito cultural, esta vez su historia de aventura y montaña se ha robado la atención de su comunidad y seguidores. Leza ha llevado a cabo una travesía única: unió caminando los parajes de Agua del Toro y Valle Grande, un recorrido extenso que atraviesa los cerros de San Rafael y que para muchos sería impensable sin un vehículo.
Desde joven, Leza se sintió atraído por la naturaleza, un vínculo que se fortaleció tras volver a la Villa luego de un tiempo en Buenos Aires. “Lamenté mucho tiempo estar lejos de mi tierra cuando mis padres se mudaron”, comentó a Diario San Rafael y Fm Vos 94.5, “pero creo que esa ausencia me hizo valorar más este lugar cuando volví”. Este amor por su terruño fue la semilla que lo llevó a aventurarse entre los cerros y valles de su región, descubriendo sus rincones más inhóspitos.
La idea de realizar este recorrido caminando surgió como una inspiración natural para él, mientras recorría las alturas que rodean a la Villa 25 de Mayo. “Me encanta andar por el campo, perderme en la naturaleza durante días”, explicó. “Un día, desde la cima, miré a mi alrededor y pensé lo lindo que sería atravesar todos estos cerros a pie, desde el primero en Agua del Toro hasta el último en Valle Grande”. Desde entonces, la visión de un recorrido que conectara estos dos puntos fue tomando forma y finalmente se concretó en este proyecto de 15 días, durante el cual debió escalar 28 cerros de más de 2.500 metros de altura. En total, Leza recorrió 387 kilómetros a pie.
Preparar una expedición de esta magnitud fue un desafío logístico que Leza asumió con cuidado. A pesar de contar con la asistencia del club Andino Sosneado que le ayudó a trazar su ruta mediante mapas satelitales, no dejó de lado la prudencia: “Es un verdadero laberinto allá adentro, y sin una buena planificación es fácil desorientarse”, explicó. Para Leza, la familia y los amigos también jugaron un papel clave, dándole el apoyo moral que necesitaba para completar el desafío. “Sabía que estarían ahí, siguiéndome en la distancia, y esa compañía virtual es esencial. Cuando uno está en la montaña, en completa soledad, saber que hay personas que te acompañan de alguna manera hace una gran diferencia”.
La travesía comenzó el 26 de octubre en Agua del Toro. Relató que al principio siguió la ruta del río Diamante por su margen norte y luego, ya próximo a la Villa 25 de Mayo, retomó la ruta por el sur del mismo río. En su recorrido hacia Valle Grande, bordeó la Cuesta de los Terneros y los cerros de la región, sorteando varias dificultades. Uno de los mayores desafíos fue la escasez de agua en algunas zonas. “Hay partes donde el agua del río es salada, así que tuve que subir por la margen norte para acceder a algunos puntos de agua potable. Mi mochila pesaba 20 kilos, y eso incluye el agua, que es lo que más peso aporta”, explicó. Además, comentó que en una ocasión fue sorprendido por una tormenta de granizo, una experiencia que, aunque complicada, reforzó su espíritu para continuar. “El granizo me agarró a las diez de la noche, y por un momento me sentí realmente vulnerable. Pero en esos momentos pienso en mi familia, en mis amigos, y eso me da fuerzas para seguir”.
“Para mí, andar por el campo caminando es una experiencia que no se puede explicar con palabras. Cuando uno camina y sube cada cerro, cada cumbre se convierte en un logro personal”, compartió. Leza también confesó que lleva consigo un equipo de radio para emergencias, aunque la señal en muchos puntos es débil. “Trato de que sea una aventura con algo de riesgo, pero no imprudente”, añadió. “Además, en las áreas más remotas, descubrí que los viejos mensajes de texto aún funcionan si se baja la señal a 2G. Eso me permitió comunicarme de vez en cuando, algo importante para la tranquilidad de todos”.
Leza continuó su recorrido por el Cerro Victoria, el punto final de su travesía en el Valle Grande. “El Cerro Victoria es un símbolo para la gente de San Rafael. Desde allá arriba se puede ver toda la ciudad y es una vista increíble”, dijo con entusiasmo. Este cerro, que no tiene una gran altitud, es popular entre los locales que buscan una panorámica de la región. Al llegar a este destino, Leza sintió que había cumplido su objetivo, una aventura que, para él, es casi indescriptible.
Este proyecto le ha permitido a Leza no solo redescubrir el paisaje de San Rafael, sino también transmitir un mensaje sobre la importancia de la conexión con el entorno natural. En sus palabras finales, agradeció el apoyo de Karen Talips (productora de Fm Vos), que siempre está atenta y lo fue siguiendo en forma virtual en esta travesía y a Fm Vos 94.5 y Diario San Rafael que difunde sus actividades y las de su distrito. “Es un orgullo ser de la Villa 25 de Mayo, y me siento feliz de poder compartir estas experiencias”, concluyó.