En pleno verano, cuando los destinos clásicos se saturan de turistas, existe un rincón que rompe con todos los paisajes típicos. En el pueblo de Rodeo, provincia de San Juan, se esconde el Dique Cuesta del Viento, un lugar con playas de aguas transparentes y arena clara que sorprende por su estética caribeña en medio del paisaje andino.
Rodeado de cerros rojizos, formaciones rocosas imponentes y picos que aún conservan restos de nieve, el contraste visual es tan impactante como inolvidable. El dique es extenso y ofrece distintos escenarios: mientras algunos sectores son ideales para practicar kitesurf y windsurf, otros se destacan por sus costas calmas y una atmósfera de desconexión total.

Puerto de Palos, el sector ideal para descansar
Dentro del dique, Puerto de Palos se distingue por contar con áreas protegidas donde el agua permanece serena. Esto lo convierte en un sitio ideal para actividades como kayak, stand up paddle y snorkeling. A diferencia de otras zonas más expuestas al viento, aquí el plan es otro: descansar, conectar con la naturaleza y disfrutar del paisaje sin apuros, lejos del turismo masivo.

Dique Cuesta del Viento, sede del kitesurf y el windsurf
El Dique Cuesta del Viento es un escenario ideal para la práctica de deportes acuáticos, ya que cuenta con vientos intensos asegurados durante más de 300 días al año. Además, es sede de campeonatos internacionales, lo que le da un prestigio aún mayor.
Enmarcado por cordones montañosos y cielos intensamente azules, el lugar ofrece paradores gastronómicos, escuelas con instructores especializados y servicios de alquiler de equipos. Tanto las jornadas de entrenamiento como las competencias conforman un espectáculo atractivo, incluso para quienes solo se acercan a observar.

Cómo llegar al Dique Cuesta del Viento
Para llegar, es necesario dirigirse primero a la localidad de Rodeo, ubicada a unos 190 kilómetros de la capital sanjuanina. Desde allí, un camino sinuoso atraviesa el paisaje montañoso y conduce hasta las bahías del dique. Si bien el acceso no presenta grandes dificultades, la ubicación aislada hace que siga siendo un destino poco concurrido, elegido principalmente por aventureros y habitantes de la zona.
Al tratarse de un área natural protegida, los servicios son limitados. Por eso, se recomienda llevar agua, alimentos y protección solar de alta intensidad, además de regresar con todos los residuos para preservar la pureza del entorno.
Este rincón escondido demuestra que San Juan no es solo montaña y desierto: también puede ofrecer experiencias de playa únicas, con una identidad propia que combina naturaleza, silencio y la mística inconfundible de los Andes. Un destino distinto, inesperado y perfecto para quienes buscan algo más que los circuitos turísticos tradicionales.
Fuente: Canal 26







