“No hay mal que por bien no venga”

Por supuesto que una pandemia es un evento que produce daño tanto en salud como en la economía del lugar por donde pasa, pero también exhibe los errores que una sociedad presenta ante la emergencia y puede hacer corregir rumbos para estar mejor preparados de cara al futuro. En el caso de nuestro país está atacando con dureza, como era previsible, a la zona más densamente poblada que es CABA y Gran Buenos Aires obligando a hacer más estricta la cuarentena. Pero no solo se confina a personas sino que también se confinan empresas, oficinas públicas y privadas, industrias y comercios de toda índole cuya inactividad puede repercutir en todo el país.
El centralismo desmesurado que arrastramos durante siglo y medio ha provocado que un tercio de la población nacional se ubique en ese pequeño territorio y además, una mala planificación permitió que demasiadas industrias, organismos, núcleos comerciales saturen ese sector provocando el caos que conocemos y pérdida de infinita cantidad de horas-hombre solo en transporte.
Por ejemplo, la zona petrolera de nuestro país se ubica en Mendoza y Patagonia y sin embargo cuando se transita por Puerto Madero uno de los edificios más impactantes pertenece a YPF, deberíamos preguntarnos si no sería oportuno que la sede central de esa empresa se localice en zona petrolera si al fin y al cabo con las nuevas tecnologías digitales se puede conectar con el mundo en forma remota; otro ejemplo, el Edificio Centinela, la central de Gendarmería Nacional, teniendo 5000 km de fronteras debería estar emplazada en algún lugar más estratégico de nuestra geografía; y así podríamos analizar caso por caso todo lo que satura esa zona y cuyo traslado, en el futuro, permitiría descongestionar ese núcleo y desarrollaría al territorio del país en una forma más homogénea y equitativa.
Hasta la actividad privada se beneficiaría si tenemos en cuenta una mayor utilización de los puertos chilenos como Valparaíso o Constitución permitiendo que el ingreso de importaciones se pueda acopiar y distribuir desde depósitos ubicados en parques industriales como el de San Rafael o el que tiene Las Heras en el Acceso Norte frente al aeropuerto de Mendoza o en algún puerto seco que se emplace en Malargüe o El Sosneado por ejemplo.
En principio sería ir descentralizando la actividad administrativa, industrial y comercial ubicada en CABA y Gran Buenos Aires y trasladando en el tiempo, a las distintas provincias la mano de obra ociosa que posee esa zona, lo que redundaría en un desarrollo más equitativo de nuestra nación..

por Enrique Mario Barrera

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