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  • La virtud, no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.| Bernard Shaw

sábado 24, de septiembre , 2022

“No me dejes solo”: las últimas palabras de un joven atropellado y la lucha de su mamá en busca de Justicia

Eran las 19.30 del 10 de junio pasado y Gabriela atendió el llamado de su sobrina: “Manu tuvo un accidente con la moto”. Pensó que su hijo se había fracturado una pierna o un brazo, pero la voz doliente y apagada que escuchaba del otro lado anunciaba una noticia más grave: Manuel Varela Araneda agonizaba en el hospital de Mar de Ajó.

El chico, de 18 años y con un título de técnico en Laboratorio y otro en Inglés, había salido del gimnasio y se dirigía a su casa a bordo de una Gilera 110. Fue embestido por una camioneta Ford Ranger y chocó contra un camión en la intersección de Marano y Chascomús. El impacto le destrozó un riñón y le provocó una fractura en la columna. Manu perdió mucha sangre, no pudo resistir una primera operación y murió.

“Faltó que pasaran la escoba, nomás”

Familiares y amigos de Manu denuncian irregularidades en el procedimiento policial y sospechan que existió encubrimiento al conductor de la camioneta. “A las 19.50, una media hora después del choque, pasé por esa misma esquina mientras iba al hospital. Ya no quedaba absolutamente nada. Habían movido la camioneta, la moto y el camión. Faltó que pasaran la escoba, nomás”, le cuenta Gabriela Araneda a TN.

“Si ellos no hubiesen movido nada, las pericias dirían mucho más. En la comisaría (N°2 de Mar de Ajó) mostré restos de la moto de Manu en el camión y me respondieron que no los habían visto, que no se habían dado cuenta“, insiste la mujer.

Una de las marchas en reclamo de justicia para Manuel Varela. (Foto: gentileza Gabriela Araneda)
Una de las marchas en reclamo de justicia para Manuel Varela. (Foto: gentileza Gabriela Araneda)

Leé también: No hubo exceso de velocidad: se determinó la causa del vuelco en el que murieron dos amigas

No hay registros del siniestro en las cámaras de seguridad: “Me dijeron que no funcionaban”. Gabriela asegura que tampoco se conoce a qué velocidad iban los vehículos. Y señala: “Hubo testigos que contaron lo que vieron y ni siquiera les dieron copia de sus declaraciones. En todas las comisarías, ante cualquier denuncia, te dan copia”.

El conductor de la Ranger recibió la imputación por homicidio culposo de parte de la UFID N° 2 de Mar del Tuyú, a cargo de Martin Prieto. Se encuentra en libertad y Gabriela dice que nunca se comunicó con ella: “¿Si creo que lo quieren proteger? Mirá. Lo que te puedo decir es que es dueño de varios negocios en Mar del Tuyú y San Bernardo. Tiene plata, qué te puedo decir”.

Familiares y amigos de Manu empapelaron las calles de Mar del Tuyú con su rostro. (Foto: gentileza Gabriela Araneda)
Familiares y amigos de Manu empapelaron las calles de Mar del Tuyú con su rostro. (Foto: gentileza Gabriela Araneda)

“Necesitamos que más testigos cuenten lo que vieron”

La ausencia de elementos que permitan esclarecer la muerte de Manu Varela impulsó a Araneda -junto a otros familiares y amigos de la víctima- a emprender una pelea en busca de justicia. Desde aquel 10 de junio, las calles de Mar de Ajó fueron empapeladas con la cara del joven y se sucedieron las marchas frente a la comisaría.

La mujer que presenció los últimos momentos de Manu aportó su testimonio en la fiscalía: “Me contó que al principio pensó que era su nieto, porque se vestía igual. No alcanzó a verle la cara porque mi hijo llevaba casco”. En esos minutos, el teléfono del joven no paraba de sonar: era Fiorella, su novia, en un intento desesperado por saber de él.

Manuel Varela en su último cumpleaños, junto a su mamá y su hermano. (Foto: gentileza Gabriela Araneda)
Manuel Varela en su último cumpleaños, junto a su mamá y su hermano. (Foto: gentileza Gabriela Araneda)

Las energías de la mamá están puestas ahora en la búsqueda de nuevos testigos. “Necesitamos también obtener detalles del momento posterior al choque. Hubo un Chevrolet Corsa negro que frenó y se quedó unos minutos en el lugar. Necesitamos que cuente lo que vio”, pide.

Manu cursaba el último año del nivel secundario en la Escuela Técnica N°2 de Mar de Ajó. Ya tenía decidido estudiar abogacía. “Mi hijo era una persona increíble. Era muy positivo. Ante cualquier problema, él siempre tenía una mirada optimista y buscaba la manera de resolverlo”, lo recuerda Gabriela, y concluye: “No voy a dejar que su muerte quede impune”.

Fuente: TN

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