A pesar del pronóstico del tiempo y del viento, una vez más cientos de personas (entre sacerdotes, seminaristas, monjas y fieles en general de todas las edades), partieron alrededor de las 22 de la parroquia San Antonio de Padua por uno de los carriles de avenida Balloffet, rumbo al Santuario de la Virgen de Valle Grande, en el marco de una verdadera noche de fe para hacerle pedidos o agradecimientos a la Santa Madre. Diario San Rafael dialogó con algunos de ellos.
En el marco de la 49ª peregrinación, organizada por la Pastoral juvenil de la Diócesis de San Rafael decenas de fieles se reunieron en la parroquia para poder realizar la caminata. A diferencia de otros años, en esta oportunidad algunos fieles fueron en vehículos, pues se daba la situación de que había personas con intenciones de participar pero que no están preparadas para caminar los 32 kilómetros.
Desde hace varios años Estefanía participa de este evento cristiano. “Considero que esto es muy importante para todos, para la fe de todos. Agradezco mucho a los chicos que organizan esto y algo que lamento es que no haya más gente, porque Dios y la Santísima Virgen son fundamentales para las vida de todos”, dijo y añadió: “En mi caso vengo a agradecer, agradecer que tengo comida todos los días más allá de todo lo que hago para poder tenerla. Con mi esposo tenemos un kiosco en Pueblo Diamante y la Virgen es nuestro emblema todos los días”.
Gisela Colombati, una joven que estaba allí con su rosario en la mano y con dos amigas expresó: “En mi caso es la primera vez que vengo, mis amigas me habían insistido pero no había tenido ganas de hacerlo, quizás no lo valoraba de verdad. Este año decidí hacerlo por varias razones: es una experiencia distinta, voy con ellas (sus amigas), me gusta el deporte, quiero hacerle algunos pedidos a la Virgen y, fundamentalmente porque siento que la Virgen me ha ayudado mucho, muchas veces”. Paola, una de esas amigas indicó que, en su caso, si bien participa cada vez que puede, este año tiene la particularidad de que su hermana está embarazada de Tobías, y quiere especialmente pedir por la salud de ese bebé que llegará antes de Navidad.
Alejandro fue con Emilia, su hija de 10 años. “Mi esposa y yo somos muy creyentes; Dios es el amor que a todos nos hace falta. A Ailín, nuestra hija, siempre la dejábamos con mi mamá o con los padres de mi esposa, pero este año nos insistió tanto que decidimos darle la oportunidad”, dijo y entre risas añadió: “Ella dice que sí, pero nosotros sabemos que la nena no va a aguantar caminar más de 30 kilómetros, así que este año que podemos, mi esposa va detrás en el auto y seguramente nos vamos a ir rotando”.
Por su parte Federico Pozo Cladera, quien forma parte del grupo organizador, agradeció la presencia del diario de los sanrafaelinos, como así también de FM Vos (94.5) que hace algunos días puso sus micrófonos para promocionar esta tradicional peregrinación. Aclaró fundamentalmente que el desarrollo una vez más de esta peregrinación, se hacía a pesar del mal tiempo porque «no se trata de un regalo para la gente sino para la Virgen».






