Nueva Delhi no da para más: el smog ya no deja ver casi nada

Nueva Delhi, literalmente, no puede más. La capital india amaneció por quinto día consecutivo con una densa nube de smog que impide la visibilidad a poco más de 20 metros. Es decir, los transportes no ven más allá de veinte metros de distancia a causa de la contaminación, lo que obligó rápidamente a que los vuelos fueran desviados, retrasados o cancelados.

Los aviones que debían llegar al aeropuerto internacional Indira Gandhi fueron desviados mientras que los que debían partir fueron retrasados o cancelados. Según la agencia ANSA, el índice AQI, que me mide la concentración de contaminación en el aire, verificable en tiempo real en el sitio http://www.aqicn.org, alcanzó el nivel de alarma roja de 625. Pero eso no es todo, porque en algunas zonas de la ciudad se registró un nivel sin precedentes: 999.

Según el AQUI, al rozar los 200 la calidad del aire se convierte en peligrosa para la salud, con lo cual esto se convirtió en una verdadera emergencia. Del otro lado del mundo, en México, el smog apura el desembarco en masa de los coches eléctricos.

La industria claramente se encuentra en una fase de transición. ¿Cuál? La que va de los coches impulsados a derivados del petróleo a los híbridos y eléctricos, que ya registran ventas que son consideradas como un verdadero “boom” en México. El principal motivo de este repunte de la industria es el alto precio de la nafta y los innumerables problemas de contaminación que en este caso sufre el Distrito Federal.

Desde hace tiempo, el DF muestra postales preocupantes de la gran ciudad. Las autoridades locales y de otras urbes se han visto obligadas a adoptar medidas más estrictas para restringir el tránsito de automóviles tradicionales, lo que a su vez llevó una gran demanda de autos amigables con la ecología, una tendencia “de crecimiento exponencial se ha visto acompañada también de una cada vez mayor oferta por parte de los fabricantes”, cita la agencia ANSA.

Los números no dejan lugar a dudas: en 2006 este tipo de vehículos eran considerados como “una rareza”, pero este año se contabilizaron más de 6.000, es decir 1% del total, lo que representa un 34% más respecto a 2018. De acuerdo con la consultora Integrate Data Facts (IDF), la cifra se duplicará en los próximos cinco años, lo que abre un escenario de guerra total entre las automotrices para captar este nuevo mercado.

Sin embargo, México aún se encuentra lejos de los niveles de los principales países ricos, o más lejos aún del 4,5% de autos híbridos o eléctricos que hay sólo en California, Estados Unidos, guarismos que no quitan una tendencia irreversible de toda la industria a nivel global que debe migrar hacia tecnologías más sostenibles con el medio ambiente. Brais Alvarez, gerente de J.D. Power, aseguró que “todas las marcas están buscando tener al menos una opción en este tipo de motorizaciones híbridas y no es nada más por aumentar su portafolio”.

“Al contrario, esos productos no se fabrican en México e implica un espacio en la importación de sus vehículos para tenerlos aquí, pero es un segmento que está en crecimiento”, indicó. Los fabricantes japoneses son líderes del incipiente mercado mexicano de los vehículos híbridos y eléctricos, con Toyota a la cabeza (57%), seguido de Honda (8%), Nissan (5%) e Infiniti (3%). La empresa sudcoreana KIA se ubica en un lejano quinto lugar (4%) y la estadounidense Ford en el sexto (4%), dejando a otra firma sudcoreana, Hyundai, en el séptimo (con 3%), según IDF.

Según las encuestas realizadas sobre los consumidores, el principal motivo que anima a los consumidores a preferir un auto híbrido o eléctrico “es el ahorro de combustible y en segundo lugar el cuidado del medio ambiente”. “Es una combinación entre la gente que dice que le conviene más porque va a gastar menos en gasolina y porque se preocupan por el tema ecológico”, afirmó Álvarez.

Desde el Estado, a su vez, comienzan a aparecer pequeñas normativas para estimular al sector, como en algunas autopistas donde se otorga un 20% de descuento en la cuota de peaje en la Ciudad de México y sus alrededores para autos más ecológicos. Así, de a poco, comienzan a aparecer otras postales además del smog: las terminales de cargas eléctricas para autos y motos.