Nuevo paradigma en la economía nacional: desaceleración de precios y reestructuración profunda del consumo

La inflación de mayo fue del 1,5%, llegó a un 13,3% en lo que va del año y acumuló un 43,5% en los últimos 12 meses, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). De esta forma, en mayo se alcanzó el índice de precios más bajo en los últimos cinco años. Si bien estos datos son alentadores, contrastan con el nuevo paradigma del consumo, el cual no repunta o lo hace de forma dispar. Este período de mayor desaceleración de la inflación coincide con el de mayor caída en el poder de compra de las familias. La recuperación no es homogénea y las primeras marcas son las más afectadas.
El economista Daniel Garro, en diálogo con FM Vos 94.5, opinó sobre el nuevo esquema de la economía argentina.
«La reciente desaceleración de los precios, que confirma una tendencia a la baja en la inflación, es una consecuencia directa del esquema monetario implementado por el gobierno nacional. Esta estrategia, basada en la ausencia de déficit fiscal y el reacomodo de variables macroeconómicas para evitar la emisión monetaria, está llevando a un acomodamiento de los precios. De todas formas, aún queda un camino por recorrer en cuanto a la reestructuración de precios relativos, especialmente en lo que respecta a servicios públicos», aclaró Garro al principio del reportaje.
Consumo lento
y nuevo escenario
económico
Si bien la baja inflación es valorada por la ciudadanía, la dinámica económica se percibe lenta y el consumo masivo está aletargado afectando los diferentes rubros. Con respecto a este tema, Garro opinó que esto se debe a un cambio muy fuerte y abrupto en la estructura de consumo. «A diferencia de gobiernos anteriores que priorizaban el consumo masivo como indicador de bienestar, la actual coyuntura muestra una reestructuración profunda», remarcó.
«Mientras algunos comercios cierran, otros sectores como electrodomésticos y automóviles están experimentando un repunte. Esto refleja que la gente está siendo más selectiva en sus decisiones de consumo, lo que es normal en un esquema de esta naturaleza. Incluso, las ventas por plataformas online, como Mercado Libre, han experimentado un crecimiento asombroso, un indicador que no siempre se refleja en las estadísticas generales», señaló.
«La reactivación de forma heterogénea es algo normal en la economía, que tiene que ver con cambios en la estructura de consumo. Para una reactivación más generalizada del gasto, se requiere un aumento más fuerte de los salarios», consideró.
Los salarios y el debate sobre paritarias
Respecto al tope que el gobierno parece imponer a las paritarias, Garro desmintió que sea para evitar la inflación. «El problema radica en el esquema laboral absolutamente retrógrado de Argentina, donde los sindicatos, al tener el monopolio, generan acuerdos salariales que no siempre son sostenibles para todas las empresas», aseveró.
«El gobierno lo que busca es sincerar la variable salarial, casi como un intento de avanzar hacia un mercado laboral más libre. Si las negociaciones fueran realmente libres, los aumentos se darían en función de la productividad de cada empresa, evitando el cierre de aquellas que no pueden afrontar incrementos desmedidos», aseveró.
«Es lamentable que las reformas laborales, como las propuestas en el DNU y la Ley Bases, hayan encontrado trabas judiciales, lo que genera problemas como las pérdidas millonarias por los paros de aerolíneas», acotó el economista.
«Plan colchón»
y libertad económica: ¿Las metas del gobierno?
Asimismo, Garro se refirió al llamado «plan colchón», que busca movilizar el ahorro en dólares de los argentinos. «La idea central del gobierno no es buscar un resultado puntual (como el gasto de esos dólares). La meta es liberar a los ciudadanos para que puedan disponer de sus bienes sin imposiciones estatales, a diferencia de épocas anteriores donde el Estado direccionaba políticas para reactivar el consumo», argumentó.
«El presidente Javier Milei insiste en que no existen políticas sectoriales y que el gobierno no tiene como función entrometerse en la economía. La interacción debe ser entre privados. Si los privados quieren consumir, ahorrar o invertir, es su decisión. El rol del gobierno es asegurar la libertad para que el ciudadano decida», observó.
Por último, también desestimó la idea de un tipo de cambio atrasado en un mercado cada vez más libre. Aseguró que la cuenta corriente de un país es la sumatoria del ahorro público y privado. «Si bien el ahorro público actual es principalmente de caja, un ahorro existe. Si luego los privados deciden importar más que exportar, es una decisión de los privados», sostuvo.
El economista concluyó que la sociedad debe desacostumbrarse a que el Estado indique los resultados de consumo o ahorro, ya que estos dependen de las decisiones individuales, y que, con el tiempo, la preocupación por estos agregados disminuirá a medida que la economía se normalice.