La medida de implementar un nuevo sistema para la contratación de obra pública ha generado opiniones divididas en el sector de la construcción, donde persiste la incertidumbre por el incumplimiento de contratos y el freno a la inversión en infraestructura.
El Gobierno nacional avanzó con la creación de un nuevo sistema de contrataciones para la obra pública, flexibilizando las condiciones y algunos requisitos para incentivar una mayor participación.
El nuevo esquema de contratación de obra pública propuesto por el Ministerio de Economía de la Nación explica que busca modernizar el sistema de registros de empresas constructoras, permitiendo una mayor competencia y facilitando la participación de compañías nacionales e internacionales. Sin embargo, el anuncio ha sido recibido con cierta preocupación en el sector, debido al contexto actual de paralización de obras y dificultades económicas.
La normativa dispuso que la Oficina Nacional de Contrataciones diseñará, implementará y administrará una base de datos denominada «Sistema de Información de Cocontratantes» (SICO), para concentrar la información de la inscripción de los interesados en contratar con el Estado.
El SICO tendrá bajo su órbita tres categorías de agentes que pueden asumir compromisos con el Estado: Proveedores (SICO-PRO), Contratistas de Obra Pública (SICO-COP) y Concesionarios de Obra e Infraestructura Pública y Servicios Públicos (SICO-CON).
Gerardo Fernández, empresario de la construcción, presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes y titular de la Confederación de Pymes Constructoras de Argentina, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que “esto no modifica la ley de obra pública, o sea que lo que es el sistema de licitaciones y contrataciones va a seguir igual”. A su vez, indicó que la incertidumbre se debe “al incumplimiento de los contratos desde hace un año, las obras abandonadas y el no pago de las facturas emitidas”.
Uno de los puntos centrales del nuevo esquema es la eliminación del sistema de calificación de empresas basado en el Registro Nacional de Constructores, lo que permitirá que cualquier firma pueda presentarse a licitaciones sin requisitos previos de antecedentes. Fernández destacó que este cambio es positivo porque “las empresas tienen que poder, por intermedio de sus balances y de su patrimonio, asegurar que tienen la capacidad técnica y financiera para poder desarrollar la obra”. Al respecto, aclaró que “esta nueva metodología no elimina el registro, lo que hace es aggiornarlo, modernizarlo”.
Un aspecto clave es la posibilidad de que ingresen más empresas extranjeras al mercado. Según Fernández, “las empresas extranjeras nunca estuvieron prohibidas, de hecho han venido. Lo que pasa en la realidad es que cada empresa tiene su target”. Esto implica que compañías más grandes tienden a interesarse por obras de gran envergadura, mientras que las pymes continúan desarrollando proyectos de menor escala.
La crisis económica también ha impactado en la construcción, con un freno en la inversión pública y privada. Fernández señaló que “después de un año que ha sido, como ya todos sabemos, muy malo para el sector, tal vez uno de los peores de los últimos 40 o 50 años, sin dudas, porque se paralizó la obra pública nacional”.
Otro problema que enfrentan las empresas mendocinas es la competencia de compañías de otras provincias que presentan ofertas con precios significativamente bajos. “Están viniendo empresas de Misiones, Tucumán, Chaco, Formosa, de cualquier lado, con precios temerarios y ahí sí tenemos la obligación informal de advertir”, advirtió Fernández, al señalar que esta situación puede derivar en dificultades para el cumplimiento de las obras.
En cuanto a la política económica del gobierno, el empresario consideró que “el ordenamiento de la macroeconomía era indispensable y determinante. La baja de la inflación es absolutamente positiva, la baja de las tasas de interés es absolutamente positiva, el camino definitivamente y claramente y con absoluta contundencia es el correcto”. Sin embargo, también reconoció que “ahora del mientras tanto la estamos pasando muy mal, sí, es verdad, la estamos pasando muy mal”.
Finalmente, sobre la inversión privada en construcción, Fernández mencionó que “el inversor privado está en uno de los niveles más bajos de los últimos años”, lo que acentúa aún más las dificultades del sector.







