Obesidad infantil: un futuro comprometido

El programa Aprender con Salud, que se desarrolla desde hace dos años en todas las escuelas de Mendoza, apunta a inculcar en los niños hábitos saludables en la alimentación, la actividad física y el cuidado de la salud propiamente dicha. Este año se sumaron 10 mil chicos a la iniciativa y algunos datos resultaron preocupantes, entre ellos que el 40% de los niños padecen de obesidad (en San Rafael, en tanto, el 36%).
El sobrepeso y la obesidad aumentan el número de las enfermedades crónicas no transmisibles: diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardio y cerebrovasculares e incluso el cáncer. Es por ello que las cifras nos llevan a pensar en una “bomba de tiempo”, con niños obesos que en poco tiempo se transformarán, casi indefectiblemente, en adultos enfermos.
En general, estamos ante un problema de nutrición inadecuada, aunada a una disminución progresiva de la práctica del ejercicio físico. Existe una visible pérdida de la cultura alimentaria tradicional (disminución importante del consumo de frutas y verduras, entre otros), favorecida por el costo y la disponibilidad –escasa en muchos casos– de los alimentos de alto valor nutricional y la facilidad de encontrar alimentos con alto contenido calórico a bajo costo. Por si fuera poco, actualmente los niños pasan muchas horas frente a una pantalla, acompañados en general de bebidas endulzadas o golosinas de gran contenido calórico.
Para frenar este flagelo se requieren acciones contundentes, ya que el conjunto de estas enfermedades requiere de medicación permanente y terapias complementarias, pues originan discapacidades, disminución de la calidad de vida y, en muchos casos, muerte prematura.
Una política de este tipo requiere de una evaluación continua para conocer los resultados y, en consecuencia, corregirla o ampliarla, y particularmente mantener en la mente la importancia de un estado nutricional adecuado como una garantía para una mayor esperanza de vida con calidad.