Opiniones y tolerancia

Padre José Ceschi

Tal vez nunca como hoy se habla de tolerancia. Tal vez porque la historia nos ha legado tantas formas de intolerancia. Tal vez porque, si bien hoy consideramos a la tolerancia un valor genuino, nos cuesta ser tolerantes en la vida concreta de cada día.
El mundo de las ideas, de las convicciones, de los principios nos brinda excelentes ocasiones para ejercitarnos en ese valor. «Tener ideas y sostenerlas con firmeza hace a nuestra dignidad humana y a la seriedad que atribuimos al acto de pensar. Si todo nos diera igual, estaríamos cerca de los sofistas y quedaríamos sujetos a sus mismas contradicciones. Sólo el silencio absoluto resultaría coherente con esa postura». Lo sostiene el Dr. Enrique Tomás Bianchi en su nota «Sobre verdades y tolerancia».
«Ahora bien: los seres humanos disienten por sus ideas, precisa el autor. Hay algunas, ente ellas, por las que no sólo discuten, sino por las que combaten con pasión y por las que, periódicamente, se matan. Esas ideas no pertenecen, por lo general, al ámbito de las ciencias ‘duras’ (o relativamente ‘duras’), en las que la polémica no suele llevar a los excesos. Es más común que la máxima agresión se despliegue en temas que hacen a la política, la economía, la historia, las tradiciones, las costumbres morales, la filosofía o la religión. En esos terrenos, lo que se emiten son -muchas veces- opiniones. Estas se relaciona, sí, con una determinada base fáctica, pero dependen de aspectos no verificables, o no comprobables de manera absoluta».
Más adelante Bianchi hace un llamado a la sensatez cuando nos dice: «Desconfiemos de los que pontifican. De los dueños de la verdad. Somos más buscadores de la verdad que poseedores de ella. Ya decía Aristóteles: “La búsqueda de la verdad es, a la vez, difícil y fácil: nada puede alcanzarla absolutamente ni carecer completamente de ella”…
A bajar, entonces, el volumen de nuestras certezas, no para dejar de tener convicciones, sino para hacernos más tolerantes. A utilizar menos el ‘es evidente que…’ y más el ‘me parece…’. A poner una pizca de relativismo en nuestros entusiasmos».

¡Hasta el domingo!