Osvaldo Barroso, una voz y una pluma en los 22 años de Diario San Rafael

El popular Osvaldo contó vivencias ocurridas en su paso por el medio en una nota en el estudio de FM VOS (91.5). Entre otras cosas, destacó el impulso que desde el diario se le ha dado a temas del desarrollo local.
Sobre su inicio junto al Diario San Rafael, dijo que “fue un acercamiento periodístico que para mí me sirvió muchísimo, yo ya había trabajado en El Comercio y La Capital, recuerdo que Ricardo era una persona muy emprendedora, con el paso del tiempo empezó a aparecer el Diario San Rafael, era una simple hoja, lo digo con nostalgia, era una hoja grande con pocas notas y muchos títulos en la tapa”.
Luego agregó que “después fue creciendo el diario en forma paulatina; había convicciones de Ricardo, tenía una esperanza como esas personas que ven más allá de las montañas, y yo le creí. Le ponía horas al diario, trabajar sin descanso, él sabía que esto iba a ser fructífero con el paso del tiempo”.
Barroso se refirió también a que no fue sencillo el camino ya que “Diario San Rafael ha tenido una competencia muy feroz, no es lo mismo pelear con un diario de la misma capacidad de cobertura que enfrentarse con los monstruos de Mendoza, a pesar de todo el Diario San Rafael logró posicionarse bien y ahora tiene una consolidación que hay que respetar”.
Una premisa y característica del medio en todo este tiempo fue bregar por temas que hacen al desarrollo departamental. “Diario San Rafael ha sido testigo de un avance y un desarrollo del departamento gigantesco, el diario impulsaba estos proyectos y el desarrollo integral del departamento fue gracias también al diario. Que el diario respalde obras fundamentales para el desarrollo de San Rafael es una conquista”.
En sus años en el diario Osvaldo recordó con cariño haber tenido “la posibilidad de trabajar con grandes periodistas como Alberto Gramajo, Mario Limeses, Jorge Romero Sada, Nélson Altamirano y don Alfredo Nomi”.
“No hay nada más hermoso para un periodista gráfico que poder escribir. Ricardo me decía lo mismo, me ponía a escribir en las viejas Olivetti, cuento la anécdota siempre que Ricardo me decía que escribiera en la computadora y yo le tenía miedo, hasta que un día me decidí y aprendí a los ponchazos”.