Otra semana de argentinidad al palo

La última semana ha hecho revivir en la memoria de los argentinos situaciones y emociones que, aunque repetidas, nos siguen generando angustia y preocupación.
Con unas PASO como las del último domingo, a las que muchos le restaron importancia (sobre todo aquellos que veían venir una derrota) pero que terminaron siendo un profundo llamado de atención a la administración nacional que encabeza el presidente Macri, la devaluación del peso respecto al dólar y la inquietud por el futuro económico del país –con sus consecuencias en la faceta social- volvieron a poner un signo de interrogación con vistas a nuestro porvenir.
El golpe electoral fue duro para el Gobierno. Esto lo obligó a tomar medidas durante la semana que solo el tiempo demostrará si son un real paliativo a la profunda crisis que atraviesa la economía o son meras tentativas para recobrar los apoyos populares idos.
Quienes comandan el timón de las decisiones económicas nacionales dejaron de lado el manual que aplicaron desde el comienzo de la gestión de Macri e hicieron intervenir al Estado en el mercado como quizás nunca antes en su gestión. La eliminación del IVA en algunos productos de la canasta básica, la elevación del piso del Impuesto a las Ganancias y algunos alivios impositivos que podrían mejorar los recursos de los trabajadores, fueron algunas de las medidas anunciadas por el presidente esta semana. Medidas tan reclamadas como denegadas anteriormente por el propio Macri y su equipo de Hacienda.
A nivel político partidario, las derrotas de Macri y de María Eugenia Vidal han provocado un remezón en la estructura de Juntos por el Cambio. Si bien durante la semana algunos de sus referentes arengaron a su militancia con la posibilidad de dar vuelta el resultado del domingo en octubre, la empresa es –cuanto menos- muy difícil.
En el medio de este maremágnum -y como siempre- el ciudadano de a pie, que vuelve a observar con angustia que, pase lo que pase, las soluciones a los problemas del país vuelven a ser una utopía y el futuro, una incógnita.