En su monitor de febrero la consultora Taquion midió los efectos del ajuste fiscal sobre la población y encontró que, a dos meses de haber asumido el poder Javier Milei, un 46% de los consultados dice estar dispuesto a esperar seis meses o más para ver mejoras. Por lo contrario el 27% no le tiene paciencia al presidente, rechaza el ajuste desde el vamos y sin ninguna margen de tolerancia. En cuanto a la tolerancia general al recorte del gasto, la medición detecta que aun no se registran signos de hartazgo equivalentes a situaciones similares que los argentinos hayan vivido en el pasado.
Ajuste por convicción
Una mayoría de los encuestados por Taquion reduce su nivel de gasto por necesidad, pero hay un 34% que lo hace por convicción. ¿En qué piensan los que opinan de esa manera? En que ajustarse es necesario porque “lo que viene es mejor para todos”. Esta idea es aceptada sobre todo por los jóvenes. De acuerdo con la medición el 43% de los pertenecientes a la generación Z acompañan las medidas de Milei. La generación Z está integrada por los nacidos entre 1997 y 2010. Son nativos digitales y la mayoría de ellos está en edad laboral. Resultan parte fundamental de la base electoral del gobierno.
Privatización del Nación I
Uno de los proyectos iniciales de privatización del presidente Javier Milei era el del Banco de la Nación. Después de las dificultades con las que tropezó en el Congreso esa idea no se desvaneció, pero hubo que cambiarla por la de una participación privada en la institución. Como consecuencia de los primeros tanteos hechos en el mercado aparecieron dos principales interesados. Uno es el brasileño btg pactual que se presenta como el banco de inversiones más grande de América latina. El otro es el fondo Black Rock. En la city porteña opinan que ambos estarían vinculados con Marcos Galperín.
Privatización del Nación II
El Banco de la Nación está sobredimensionado en personal y estructura, pero según quienes tienen acceso a sus números, es no obstante superavitario. Para que pueda ingresar capital privado a la institución será necesaria una ley. Dos circunstancias alimentan la versión sobre el interés de Galperín. Una, sus cortocircuitos con el sector bancario en torno a las billeteras virtuales y, otra, su presencia cada vez más frecuente en las redes sociales con opiniones en sintonía con la gestión de Javier Milei y críticas al kirchnerismo y hasta a la UCA por la intención y la validez de su encuesta sobre pobreza.







