Pandemia, ciencia y política

En un artículo que publicó esta semana en el periódico Financial Times, el historiador israelí Yuval Harari observa que en la actualidad la humanidad está lejos de estar indefensa ante la naturaleza. “Las epidemias ya no son fuerzas incontrolables. La ciencia los ha convertido en un desafío manejable”, reflexiona Harari, y a la vez se pregunta ¿por qué, si eso es así, ha habido tanta muerte y tanto sufrimiento? Su respuesta es contundente: por malas decisiones políticas.
Y no se trata aquí de criticar a la actividad política, imprescindible en la vida moderna. Pero como ella afecta la vida de millones de personas, lo mejor que puede pasar es que la ciudadanía demande dirigentes que estén a la altura de los desafíos que presenta este momento.
En cuanto al manejo político de la pandemia a nivel mundial, Harari traza un paralelismo entre la actuación de los científicos y el desempeño de las principales figuras de la política mundial y dice que el éxito de los primeros en la lucha contra la pandemia (se desarrollaron vacunas efectivas en tiempo récord) contrasta con el fracaso de los segundos. Observa que una de las razones de la brecha entre el éxito científico y el fracaso político es que los científicos cooperaron a nivel mundial, mientras que los políticos evitaron la ayuda mutua y fue así que nadie, con suficiente peso en el tablero internacional, propuso crear una alianza internacional contra el virus y acordar un plan global. Dicho de otra manera, cada uno hizo lo que le parecía y convenía.
La irrupción de la pandemia demostró que el virus no respeta fronteras y que lo mejor es que todos estén a salvo de la amenaza. Y que la política, por lo tanto, debe ser pensada también en términos de cooperación. Para finalizar, otra reflexión de Harari: “La gente más rica en los países más desarrollados debe tener un interés personal en proteger a la gente más pobre en los países menos desarrollados. Si un nuevo virus pasa de un murciélago a un humano en una zona pobre de una selva remota, en pocos días ese virus se puede dar una vuelta por Wall Street”.