Pandemia: ¿hay otra cosa por hacer?

Mientras en nuestro país, provincia y departamento los casos positivos de Covid-19 muestran una preocupante alta meseta, los gobiernos de países europeos comenzaron a endurecer las restricciones para frenar una nueva ola de contagios en el comienzo de la temporada otoño-invierno. En este sentido, hasta aquellas administraciones que confiaron más en la mano invisible del mercado para resolver los problemas de la economía y de la sociedad se han replanteado sus estrategias frente a la amenaza de unos 100.000 contagios diarios en aquel continente.
En Francia, el presidente Macron anunció toques de queda nocturnos durante cuatro semanas. En el Reino Unido también preocupa el avance del virus y por eso se ordenó un cierre estricto de Londres, principal centro financiero de Europa, con casi 9 millones de habitantes, y el primer ministro Boris Johnson (también contagiado) reconoció que hubo un incremento alarmante de casos especialmente en el norte de Inglaterra y, en consecuencia, anunció nuevas restricciones para frenar el avance del patógeno. En Alemania, la canciller Angela Merkel informó que llegó a un acuerdo con los líderes de 16 estados de ese país para aplicar medidas más duras.
En España, en tanto, el estado de alarma anunciado esta semana otorga poderes extraordinarios al Gobierno nacional, incluyendo la capacidad de restringir de forma temporal los derechos fundamentales garantizados en la Constitución, como la libertad de movimiento, mientras que en Italia se anunciaron nuevas restricciones que incluyen toque de queda.
Lo que está ocurriendo en Europa debe ser un llamado de atención para muchos de los que vivimos en este lado del mundo. Las discusiones que aquí aún se desarrollan ya fueron definidas en los países que nos preceden en la pandemia. Oponerse o cuestionar lo que hacen la inmensa mayoría de los países desarrollados suena, a esta altura de los acontecimientos, como una perniciosa visión interesada y simplemente conspirativa que nada aporta a la solución del inconveniente.

Compartir

¿Quién avala la toma de tierras?

Artículo anteriorEl Plan Fines comenzó por primera vez en formato 100% virtual
Artículo siguienteFrase