La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) presentó el balance del reciente fin de semana extralargo de Carnaval, arrojando cifras récord que sorprendieron incluso a los referentes del sector. Gregorio Werchow, secretario de Turismo de la entidad, analizó en diálogo con FM Vos 94.5 el impacto de un movimiento que superó los tres millones de personas y generó un impacto económico superior al billón de pesos. A pesar de un contexto de prudencia en el consumo, el cambio en el formato de vacacionar de los argentinos y el encarecimiento de destinos limítrofes como Chile habrían consolidado a las economías regionales en este inicio de año.
Un impacto de un billón de pesos en las economías regionales
El fin de semana XXL de cuatro días se consolidó como un motor fundamental para el turismo interno según CAME. Según el relevamiento de la entidad, la movilización de personas no se limitó a los polos tradicionales, sino que alcanzó incluso a destinos emergentes. «Hemos registrado una movilización de más de tres millones de personas en todo el país, con una media de pernoctación de entre tres y cuatro noches. Esto ha generado un impacto económico en las economías regionales superior al billón de pesos. No es un dato menor para el momento que estamos transcurriendo; hubo una muy buena movilización, caracterizada por la cantidad de actividades programadas en cada destino», comentó Werchow al inicio de la nota.
«No solo trabajaron Entre Ríos o Corrientes, que son clásicos de Carnaval, sino que todo el litoral y Mendoza, fundamentalmente, han tenido un movimiento muy positivo», añadió.

La paradoja del gasto: más gente, mayor ahorro
Si bien el gasto por persona ha evolucionado nominalmente de manera notable en los últimos tres años, al aplicar el índice corrector inflacionario, los datos revelan una conducta de extrema cautela por parte del turista nacional. «Este fue el mejor de los últimos 10 años en movilización turística si miramos la serie desde 2018. Sin embargo, si al promedio de gasto del año anterior le agregamos el índice inflacionario, vemos una leve caída del 6% en valores constantes. ¿Qué significa esto? Que aumentó la cantidad de gente y el pernocte, pero disminuyó el gasto promedio en valores reales», observó el secretario de Turismo de CAME.
«La gente optó por salir, pero siendo mucho más prudente, algo razonable para el momento actual. Aun así, el resultado final fue superior debido al volumen masivo de personas», agregó.
La evolución del turismo: nuevos hábitos de los argentinos
Werchow destacó que la actividad está experimentando un cambio profundo en la forma en que el argentino planifica sus viajes. El paradigma de las grandes vacaciones anuales parece haber quedado en el pasado para dar lugar a una dinámica más fragmentada.
El fin de las vacaciones largas es el primer factor que explica este fenómeno. «Cambió el formato de vacacionar. Antes la gente se iba todo enero o todo febrero; ahora se vacaciona por períodos cortos y varias veces al año. Por eso los ocho fines de semana largos que hay durante el año en el calendario son tan exitosos; son el producto de esa disminución del promedio de pernoctación pero con una mayor movilidad turística», explicó el referente del sector.
A esta tendencia se suma el factor Chile, que este año jugó un papel determinante para las provincias cordilleranas. Según los registros, hubo un 45% menos de turistas cruzando al país vecino respecto al año pasado. Este descenso notable, motivado por el encarecimiento de los costos en el exterior, permitió que las promociones locales y la nutrida agenda de actividades culturales traccionaran esa demanda hacia el interior de Argentina.
Asimismo, Werchow analizó las variables externas que hoy condicionan al sector, pero que no han logrado frenar el movimiento interno. «Hay dos factores exógenos que la actividad no maneja: el climático, que es fundamental porque la gente decide a último momento los traslados de cercanía en base al pronóstico, y el factor cambiario», indicó.
«A pesar de que el tipo de cambio hoy abre posibilidades de salir al exterior, hemos logrado retener a estos 3 millones de turistas dentro del país», enfatizó, subrayando la resiliencia de la oferta nacional frente a la competencia extranjera.
Precios y competitividad en hotelería y gastronomía
Uno de los puntos clave para explicar el éxito de la temporada, según el secretario de CAME, es que el sector servicios ha intentado amortiguar el impacto de la inflación para no perder competitividad. «A valores constantes, hemos visto que en muchos lugares los precios de la hotelería y la gastronomía no acompañaron los índices inflacionarios, sino que los aumentos fueron menores al impacto general de precios», comentó al respecto.
«Somos conscientes de que la movilidad se ha concentrado mucho en los fines de semana durante todo el verano, cayendo durante los días hábiles. Al medir la media nacional, nos da un gasto diario de 111.000 pesos por persona, con picos de 200.000 en la Patagonia y menos de 100.000 en el norte del país», precisó.
Perspectivas para el resto del año Con los números de Carnaval en la mano, desde CAME se muestran optimistas respecto a lo que resta del 2026, apostando a la continuidad de los viajes cortos como sostén del sector. «Tenemos grandes esperanzas. Este fenómeno de aumentar los fines de semana y reducir el promedio de pernocte no es algo propio de Argentina, sino que está aconteciendo en todo el mundo. La gente decide a último momento basándose en el clima y las ofertas de cercanía. Haber superado los 3 millones de personas en este contexto nos da una base muy sólida para el resto del año», dijo Gregorio Werchow al cierre de la comunicación







