Paritarias salariales: ¿otro año de pérdidas para los trabajadores?

Después de un enero que, como tradicionalmente ocurre, no deparó demasiadas definiciones respecto al año que se viene y con cambios de administraciones gubernamentales tanto a nivel nacional como provincial (una con nuevo signo político y la otra no), uno de los temas que comenzarán a discutirse en las próximas horas son las paritarias salariales en una situación económica muy difícil, y que a simple vista no se ven mejoras en el corto plazo.
En Mendoza, la administración que ahora comanda el gobernador Rodolfo Suarez ya dejó claro que este año no habrá “cláusula gatillo” para los aumentos de los empleados públicos provinciales. Aquel mecanismo que implementó su antecesor, Alfredo Cornejo, y que llevó a que ese sector trabajador fuera uno de los pocos que estuvo cerca del incremento del costo de la vida, ya no será implementado debido a la baja en la recaudación, y los gremios estatales ya han expresado su disconformidad, anticipando que las negociaciones serán “muy duras” y con chances ciertas de medidas de fuerza.
A nivel privado, algunos sondeos indican que los empresarios mendocinos piensan para este año un incremento en los salarios de sus trabajadores de entre 25% y 30%, y con sumas no remunerativas que “ayuden” en el corto plazo al trabajador, buscando así seguir haciendo un esfuerzo para poder mantener el capital de trabajo.
Claro, si se tiene en cuenta que la inflación proyectada para 2020 será bastante menor a la del año pasado pero que, en el mejor de los casos, estará cerca del 40% anual, la cuenta es clara para ver cómo los bolsillos trabajadores volverán a perder frente al incremento de los bienes a adquirir.
En este espacio alguna vez destacamos las “cláusulas gatillos” como una honestidad negocial, puesto que más allá de lo que presuponen y defienden las partes, es la realidad objetiva la que marca cuánto deben cobrar los asalariados. En este año de crisis, ese resorte no se podrá ejecutar. Si a ello le sumamos las supuestas intenciones empresarias privadas de negociar salarios “a la baja” por la acuciante disminución en las ventas que afecta a todos los rubros (frente al costo de vida real), no se puede menos que pensar que, una vez más, quienes dependen de un salario para vivir tendrán un año de pérdidas. Otras vez más, la solidaridad deberá estar presente en todos los sectores para así poder reflotar, junto a las medidas del gobierno, la economía argentina.