Paritarias y crisis vitivinícola: desde FOEVA advierten atraso salarial y denuncian techos en las negociaciones

El sector vitivinícola de la provincia de Mendoza continúa inmerso en un escenario de profunda complejidad estructural, traccionado por la persistente caída en el consumo del mercado interno y la dificultad para recomponer los precios de la materia prima en las últimas cosechas. Este panorama impacta de manera directa en el poder adquisitivo de los trabajadores del sector, quienes denuncian una devaluación sistemática de sus ingresos.

De cara al próximo inicio de las discusiones salariales, el secretario de prensa, cultura y difusión de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), Daniel Romero, trazó un crudo diagnóstico sobre la realidad de los sueldos en viñas y bodegas, criticó la intervención del gobierno nacional en la fijación de topes para los incrementos y analizó las variables económicas que condicionarán la actividad de cara a los próximos meses.

Preparativos para la poda y la incertidumbre económica del segundo semestre

La finalización de la etapa de liberación de los vinos marca el inicio de las tareas invernales en las fincas, un período condicionado por la volatilidad macroeconómica y la falta de previsibilidad en los costos de producción. «Actualmente estamos analizando el movimiento de la liberación de los vinos y las variables del sector para evaluar el inicio formal de las tareas de poda en las fincas. En este escenario, ya tenemos la mirada puesta en las paritarias que comenzaremos a negociar en agosto. La situación general es complicada; si bien la exportación ha mostrado una leve apertura en el último tiempo, debemos esperar a ver cómo evoluciona la economía y el país en términos generales para medir el impacto real sobre nuestra actividad», analizó Daniel Romero en la emisora radial FM Vos 94.5.

Un salario relegado y la denuncia por los límites a la libre negociación

El representante gremial expuso que, a pesar de las promesas oficiales de otorgar plena autonomía a las discusiones colectivas, los acuerdos paritarios de la actividad continúan condicionados por pautas oficiales restrictivas. «El salario de los empleados vitivinícolas está completamente relegado. Venimos arrastrando un sueldo muy devaluado, que es la pelea constante que tenemos en todas las paritarias. Sin embargo, todas las instancias de negociación son diferentes. Hoy no tenemos un panorama muy cierto con respecto a lo que va a venir en los próximos seis meses, que es el periodo que vamos a tener que firmar desde agosto hasta febrero. La economía está difícil, está muy complicada. Nosotros sabemos perfectamente que nuestra prioridad es la pelea por el salario del trabajador, pero el tema es que no se puede lograr una recuperación real», comentó Romero en otro momento de la comunicación.

«El gobierno siempre les pone un techo a las paritarias; en su momento dijeron públicamente que iban a ser paritarias libres, pero la realidad es que nunca ha sido así», aseguró.

El secretario de prensa, cultura y difusión de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), Daniel Romero, dialogó con FM Vos y Diario San Rafael

Pérdida del poder adquisitivo y la proyección para el cierre del año calendario

El sindicato se encuentra realizando proyecciones estadísticas para calcular el desfasaje acumulado frente a la inflación oficial, buscando mitigar el impacto del arrastre negativo de los últimos acuerdos firmados. «De cara a la recomposición de agosto, tendremos que evaluar con precisión el impacto proyectado de la inflación para los seis meses que nos restan acordar. Si analizamos el último año, venimos arrastrando una devaluación muy fuerte en el poder de compra del salario; específicamente, registramos una pérdida de entre el 4% y el 5% en el semestre negociado el año pasado, un porcentaje que tampoco pudimos recuperar en las últimas mesas de discusión. Todavía nos quedan seis meses por delante para completar nuestro año calendario salarial, el cual se extiende desde marzo hasta febrero del año siguiente», precisó el secretario de prensa de FOEVA.

«La conducción de FOEVA está evaluando con precisión todas las condiciones técnicas para ver qué es lo que se puede obtener, pero influye mucho lo que dictamina el Gobierno con los números que convalida en paritarias. No nos olvidemos que en las negociaciones pasadas nos habían fijado un techo del 1,8% mensual, y creo que fue un 1,6% lo que finalmente nos habilitaron para el mes de marzo», recordó.

Las escalas actuales: la brecha entre los trabajadores de viña y bodega

Dentro de este contexto, el esquema de ingresos mínimos dentro del convenio colectivo vitivinícola evidencia una marcada asimetría entre las actividades primarias de campo y los procesos de industrialización en los establecimientos bodegueros. «Hoy el sueldo básico del trabajador de viña está en 786.000 pesos, mientras que el de bodega se ubica en los 955.000 pesos, lo que marca una diferencia de casi 150.000 pesos entre ambas categorías. Con respecto a la desregulación de las normas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y su posterior judicialización, es un proceso muy reciente. Se han dictado muchas disposiciones nuevas y actualmente estamos evaluando el panorama para determinar con precisión en qué aspectos específicos de la actividad laboral va a repercutir más», declaró Romero.

«Es un proceso cuyo impacto real aún no podemos precisar dónde se va a concentrar, ya que dependerá en gran medida de las decisiones comerciales de cada bodega y del tipo de producto que decidan volcar al mercado. En el plano estrictamente laboral, no consideramos que vaya a repercutir de forma directa, dado que se trata de una medida vinculada de manera exclusiva a los procesos técnicos de elaboración y aspectos afines de la vitivinicultura», consideró al cierre de la comunicación.