Paros, protestas, conveniencias y perjudicados

Hoy, la semana hábil se pone en marcha con medidas de fuerza en el país, situación que se repetirá en otros días de la semana.
Lunes y martes, una porción mayoritaria de los trabajadores bancarios llevarán adelante un nuevo paro que, seguramente, volverá a resentir la actividad de quienes realizan operaciones o –más aún- de quienes deben cobrar en esas entidades. La acertada decisión del Gobierno de adelantar para la semana pasada los pagos de los beneficiarios de ANSES a fin de que no sufrieran en sus bolsillos la medida de fuerza fue, no obstante, una demostración del poder que tiene y ejerce el gremio bancario a la hora de reclamar.
En tanto, para el miércoles está convocada una marcha en Capital Federal por parte del líder del sindicato de Camioneros y uno de los “capos” de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano, en reclamo –según declaró- por “la mala situación que viven los trabajadores argentinos en general”. Desde su anuncio, la movilización ha ido contando con adhesiones y críticas por parte de otros gremios (según su cercanía con Moyano), aunque muchos analistas –incluso algunos gubernamentales- estiman que la misma será masiva.
La población observa atenta y crítica estas expresiones. En algunos casos duda de su buena fe y, en la mayoría de los casos, padece las consecuencias de su ocurrencia. Al ya mencionado caso de la falta de atención en los bancos hay que sumarle que no son pocos los que estiman que la marcha de Moyano tiene que ver con su enfrentamiento personal con el Gobierno Nacional y que ésta es una forma de defenderse ante la Justicia que lo investiga por posibles hechos de corrupción.
Estos fenómenos parecieran quitarle legitimidad social a los reclamos. No obstante, el Gobierno deberá estar atento a éstas y otras manifestaciones puesto que el descontento, la falta de esperanza y la preocupación por las actuales condiciones del mercado laboral ha comenzado a ganar espacio entre el pueblo trabajador, ese que está más allá de los sindicalistas y sus conveniencias.