Pastor Jorge Bueno predica en la cárcel: “Dios cambia a las personas, las cambia por dentro”

La cárcel de San Rafael cuenta desde hace 10 años con la presencia del pastor Jorge Bueno, quien si bien criticó un poco el estado del penal, aclaró que eso es algo que se ve en todo el país y destacó que desde la religión se apuesta positivamente a que las personas se recuperen de la vida delictiva y es en ese sentido hacia donde trabajan. En la última década se han bautizado más de 500 internos.
El religioso lidera un grupo de 27 personas que concurren para apoyar la reinserción de los condenados o encausados preventivamente. “Entre la gente que está yendo a predicar tanto al edificio ubicado en avenida Mitre y calle La Pampa, a la Unidad 10 y a la Colonia Penal, tenemos dos que estuvieron privados de la libertad, entonces apostamos positivamente porque lo vivimos personalmente. Tenemos gente que antes, cuando cayó al penal, andaba con un arma y que hoy gracias a Dios y a lo que uno apuesta, anda con el ‘manual de la vida’, como es la Biblia”, dijo.
Algo que destacó, es que el personal directivo de la cárcel es muy accesible y entiende las virtudes de la palabra de Dios, pues han visto el trabajo que se hace. “Esto también les sirve a ellos”, destacó y agregó que “la superpoblación carcelaria se puede ver en todo el país y San Rafael no está ajeno a esto; en un pabellón para 48, hay 60 o 70 internos”, lamentó.
Sobre el abordaje a los reclusos, el pastor explicó que mayormente el trabajo que se hace es ir y mostrarse, para que quien lo desee –de manera personal– se sume a escuchar el Evangelio. “Eso es muy personal, a ellos les preguntan si quieren salir o no y gracias a Dios nosotros tenemos una gran población que lo desea”, expresó y añadió que lo que se hace es “trabajar sobre la persona que quiere cambiar”. “Dios cambia a las personas, las cambia por dentro, eso es lo interesante. Uno a veces no puede creerlo, pero hay cambios que los hemos visto con nuestros ojos, y de esos cambios hablamos”, remarcó y agregó: “Algo que he entendido durante este tiempo, es que la cárcel no cambia a nadie, sino que perfecciona a muchos; quien cambia, es Dios”.