Cada 18 de mayo se conmemora en nuestro país el Día de la Escarapela, uno de los emblemas patrios más significativos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se observa un menor uso de este símbolo en fechas como el 25 de Mayo o el 9 de Julio. En ese contexto, la escuela 1-092 Juan Isidro Zapata, ubicada sobre la avenida Balloffet 2210, decidió impulsar un proyecto que, lejos de la indiferencia, convocó a toda su comunidad a recuperar el sentido y la presencia de la escarapela nacional.
Mariana Bustos y Marisa Salinas, docentes de la institución, fueron las impulsoras del concurso. “La idea surgió de poder vestir nuestra escuela de los colores patrios, celestes y blancos. Y bueno, se nos ocurrió por ahí involucrarnos un poquito todos y tomar un poquito de conciencia de lo que sucedió en 1810”, detalló Mariana a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
La propuesta consistió en la elaboración de al menos tres escarapelas por grado, con un tamaño mínimo equivalente al de una cartulina. Pero más allá de lo estético, el valor del concurso estuvo en la consigna de realizarlas en conjunto con las familias y utilizando materiales reciclados. “La idea era no comprar, no gastar, sino con lo que tuviéramos en casa, usando la imaginación y la creatividad, poder elaborarla”, explicó Bustos.
El resultado fue contundente: cerca de 72 escarapelas fueron presentadas, muchas de ellas superando la consigna mínima de tres por curso. Se usaron tapas de botellas, cucharas, platos descartables, lana, macramé y hasta envases plásticos. Algunas representaron mapas de Argentina, otras incorporaron figuras de San Rafael, y muchas tomaron formas novedosas, más allá del tradicional diseño circular. “Surgieron cosas maravillosas, algunas hicieron una Argentina en escarapela, otras hicieron San Rafael, algunos elaboraron moños, otros hicieron escarapelas de tapas de envases, de plásticos, de vasitos, de platos, de cucharas… la verdad que algunas cocidas en macramé, otras de lana, de tapas de botellas”, enumeró la docente, quien además valoró el entusiasmo y el compromiso de padres, alumnos y colegas.
La participación de las familias fue un aspecto central del proyecto. En cada grado se realizó un taller conjunto y la recepción fue más que positiva. “Totalmente, a veces cuesta mucho hoy en día el acercamiento con las familias y la verdad que hubo una repercusión súper importante, porque se acercaron, porque trabajaron en los grados, porque fueron partícipes en la confección de todo lo que iban armando”, expresó Marisa Salinas, quien agregó: “Fueron jornadas lindas de trabajo donde trabajaron los dos turnos, donde participó también Jardín, así que fue una convocatoria muy muy linda”.
Aunque el formato fue de concurso, el propósito fue principalmente pedagógico y participativo. No obstante, se organizó un sistema de votación en el que intervinieron docentes, celadores, personal administrativo, familias y también inspectoras de Artes Visuales que visitaron la muestra. “Decidimos que las escarapelas fueran votadas por los docentes de cada grado, los celadores, personal de la escuela y papás. Inspectoras que vinieron de artes visuales, algunas que pudieron visitarnos durante el acto y durante la semana escolar pasada, y además por ahí pedimos que algunos papás que venían a retirar los pequeños o que venían a buscar algún papel o algún emergente que surgió en la escuela, le dimos un papelito para que ellos votaran”, explicó Salinas. El total de votos rondó los 300.
La escuela, cuya directora es Silvia Martínez, cuenta con 18 grados entre turno mañana y tarde, lo que da cuenta del entusiasmo generalizado por el proyecto. Incluso durante el día del acto, el viernes 24 de mayo, continuaron llegando escarapelas elaboradas por padres en sus casas. “Hasta el último día, el viernes, el día del acto, llegaban papás con escarapelas que las desearon realizar en casa”, comentó la docente.
Además del concurso, la jornada incluyó una intervención artística muy particular: una “radio en vivo” conducida por estudiantes de quinto grado. “Armamos como una radio en vivo con cuatro locutores, que bueno, eran todos los estudiantes de quinto, eran cuatro locutores, un historiador y una cronista como que había viajado al pasado, al 1810 y contaba lo que se vivía en ese momento”, contó Bustos, quien destacó que la intención fue no solo conmemorar la fecha, sino también promover el aprendizaje activo y creativo.







