Pehuenche… ¿Y Las Leñas?

La concretada apertura al tránsito de carga pesada por el paso Pehuenche ha generado amplia expectativa. Ello no solo presupone un avance en las comunicaciones internacionales entre Argentina y Chile sino, además, una perspectiva de desarrollo económico para toda la región (el Sur de Mendoza y la Séptima Región de Chile), cuyos actores sociales podrán ahora intercambiar sus productos y también –en nuestro caso- alcanzar puertos del Pacífico para exportar los productos locales al mundo. Además, las autoridades a ambos lados de la Cordillera de los Andes estiman que con la alternativa del Pehuenche se podrá descongestionar el siempre hacinado sistema Los Libertadores, ubicado en el Norte provincial.
Quienes conocen la historia de nuestra zona, saben que esta concreción llevó más de 60 años de trabajo, con idas y vueltas, aceleraciones y frenos propios de un país y una economía cuyas crisis no son exclusivas de estos días.
Para quienes, desde mediados del siglo pasado, vislumbraron al paso Pehuenche (que ya usaban los pueblos originarios en sus travesías por la cordillera) como una alternativa más que válida para la conectividad de nuestra zona, en momentos en que no tenía la trascendencia que posee hoy, la noticia vino a concretar un viejo anhelo. De hecho, el 8 de abril de 1961 se inauguró formalmente el paso y recién 58 años después podemos hablar de una obra de infraestructura práctica, utilizable y que redundará en beneficios palpables.
Imposible resulta no trazar un parangón con el paso Las Leñas. Considerando que este último –a través del túnel de baja altura que se construirá en su traza- muestra ventajas palmarias respecto a Pehuenche y Cristo Redentor, sobre todo en la afectación que el clima produce sobre ellos (Las Leñas permanecería abierto gran parte del año), las intenciones públicas y privadas de nuestra zona deberían apuntar ahora en forma central hacia ese proyecto para que su concreción sea más rápida que la de sus pares.