Pese a múltiples inconvenientes mecánicos, una dupla sanrafaelina se quedó con el Desafío Ruta 40 en su categoría

La piloto Cleoris Manfre y su navegante Franco Poffo lograron imponerse en una de las competencias más exigentes del rally raid. Durante la carrera enfrentaron fallas mecánicas, problemas de frenos y dificultades con el terreno, pero consiguieron completar el recorrido y alcanzar la victoria.
El deporte motor de San Rafael volvió a tener una destacada actuación a nivel nacional con el triunfo de Cleoris Manfre y Franco Poffo en su categoría dentro del Desafío Ruta 40, una de las competencias más importantes del rally raid en Argentina y parte del calendario internacional de este tipo de pruebas. Tras la carrera, Manfre dialogó con Diario San Rafael y FM Vos 94.5 y repasó una semana marcada por la exigencia deportiva, los problemas mecánicos y la satisfacción de haber alcanzado un objetivo que perseguía desde hacía tiempo.
Un inicio cuesta arriba
La piloto explicó que las dificultades comenzaron prácticamente desde el inicio de la competencia. “Nosotros largamos el prólogo el día domingo y arrancamos medio mal porque se nos puso la camioneta en emergencia”, recordó. Esa situación obligó al equipo a trabajar contrarreloj para encontrar una solución que les permitiera continuar en carrera.
“Tuvimos que ver ahí cómo lo arreglábamos para poder largar bien. Nos sirvió para pulir algunas cosas”, señaló sobre los trabajos realizados antes del comienzo formal de las etapas.
A pesar de ese contratiempo inicial, el rendimiento fue positivo durante los primeros días. “El lunes nos fue bastante bien. El martes también, que corrimos acá en las dunas que hay en la Difunta Correa”, comentó.
Reparaciones de emergencia y nuevos obstáculos
La etapa desarrollada en territorio sanrafaelino también representó un desafío importante para la dupla, aunque los mayores inconvenientes aparecieron posteriormente. “El jueves creo que rompimos un amortiguador”, relató Manfre. En realidad, el daño se produjo en el soporte superior de la suspensión. “Se rompió el soporte y pasó para arriba”, detalló.
La solución llegó mediante una reparación de emergencia que permitió seguir adelante. “Usamos una alternativa que pusieron de Toyota y anduvo bastante bien. La verdad que aguantó hasta el último día”, explicó. Sin embargo, los problemas mecánicos no terminaron allí. Durante una de las etapas finales surgió un inconveniente inesperado que complicó aún más la situación del equipo.
“El último día se nos complicó. No nos andaba ni el gato hidráulico de la camioneta, ni el gato común”, contó. La falla les impidió cambiar una cubierta dañada en el momento necesario. “Así que no podíamos cambiar la cubierta, le dimos un trecho hasta que encontramos a alguien que nos ayudó”, agregó.
Esa decisión tuvo consecuencias adicionales para el vehículo. “En ese trecho rompimos el freno de la rueda delantera derecha”, reveló. La situación obligó a afrontar la etapa decisiva en condiciones muy desfavorables. “El viernes tuvimos que correr sin freno en esa rueda”, indicó. Pese a todas esas dificultades, la dupla consiguió completar el recorrido y quedarse con el triunfo. “Aun así valió la pena el esfuerzo”, resumió la piloto.

El rol del piloto y la navegación
Durante la entrevista, Manfre también aclaró su experiencia dentro del rally raid y explicó que habitualmente ocupa el rol de piloto. “Yo siempre fui piloto”, afirmó. En esta oportunidad, las circunstancias cambiaron poco antes de la competencia. “Me habían invitado de copiloto. El piloto tuvo un percance, no pudo correr y ahí es donde él me cede la camioneta para que yo la corra”, relató.
La deportista destacó además el papel fundamental que desempeña el navegante en este tipo de pruebas, donde gran parte del éxito depende de una correcta interpretación del recorrido. “El piloto va casi ciego y el navegante es el que lo va guiando. Más que nada los peligros, porque los peligros son los que te van a llevar a romper y no terminar una carrera”, explicó.
A pesar del buen trabajo realizado, hubo algunos momentos en los que la navegación presentó dificultades. “Estuvimos en el campo, agarramos, pero fueron nada, un kilómetro. Agarramos una huella que nada que ver y bueno, volvimos y salimos”, comentó.
La dureza del terreno
Las condiciones del terreno también representaron una exigencia extra. Según describió, la presencia de abundante arena y sectores de fesh-fesh complicó notablemente el avance de la camioneta. “Era muy, muy pesada. Había mucho, mucho fesh-fesh, mucha arena adentro. Y costó muchísimo”, recordó.
Además, explicó que las diferencias entre los vehículos participantes generaban nuevos desafíos. “Estos vehículos grandes tienen un rodado mucho más grande que el nuestro. Entonces, las huellas quedaban muy profundas y a nosotros se nos cabreaba la camioneta”, señaló. Respecto al trabajo que se realiza al finalizar cada etapa, Manfre explicó que existe una estrecha coordinación entre pilotos y mecánicos para detectar y solucionar cualquier inconveniente antes de volver a competir.
“Nosotros una vez que nos bajamos de la camioneta, le marcamos a los chicos las fallas. Ellos revisan la camioneta entera y que esté todo en orden para volver a largar al otro día”, indicó. Finalmente, la piloto expresó la satisfacción personal que le dejó haber participado y triunfado en una competencia de semejante nivel.
“La verdad que para mí correr un rally mundial era un logro que quería. Bueno, se pudo cumplir y ahora siempre voy a tener ganas de salir a correr”, afirmó. Aunque actualmente no cuenta con un vehículo propio para competir, dejó en claro que continuará vinculada a la disciplina. “No tengo vehículo propio todavía, así que expectante a quien me necesite ahí voy a estar”, concluyó.