Piden más cartelería informativa: bomberos voluntarios rescataron a una familia atrapada por la crecida del río Diamante

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas tuvo que intervenir nuevamente en un rescate en la zona del Bajo Rosado, cuando una familia quedó atrapada en la margen sur del río Diamante tras una repentina crecida. El incidente, que afortunadamente no tuvo consecuencias graves, volvió a poner en discusión la falta de señalización adecuada en el sector.
El comandante del cuerpo, Pablo Franciulli, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que el pedido de auxilio llegó a través del 911 y que el operativo se llevó a cabo en conjunto con la Policía. “Nos pidieron colaboración para hacer un rescate. En un primer momento se hablaba de siete personas atrapadas en la margen sur del río. Esto ya ha sucedido en otras ocasiones y, lamentablemente, en el pasado hubo una víctima fatal”, recordó.
El episodio ocurrió en la zona de El Baqueano, ubicada río arriba del Bajo Rosado, donde el cauce del Diamante puede experimentar variaciones repentinas debido a la operación del embalse Agua del Toro. “No hay horarios preestablecidos para la suelta de agua, ya que depende de la demanda del Sistema Interconectado Nacional”, detalló Franciulli.
Según relató el jefe de bomberos, el grupo afectado estaba compuesto por siete personas: un matrimonio, tres niños y otros tres adultos. Todo comenzó cuando un hombre y su hijo fueron sorprendidos por la crecida mientras intentaban cruzar el cauce. “El padre logró sostener al niño y empujarlo hacia la orilla norte, pero el resto de la familia quedó atrapado en la margen sur”, explicó.
Ante la imposibilidad de regresar por sus propios medios y sin señal telefónica en la zona, el hombre debió caminar aproximadamente cinco kilómetros hasta el Bajo Rosado, desde donde logró ser trasladado hasta el Club de Pescadores, a unos siete kilómetros más abajo. Allí pudo dar aviso a las autoridades.
Cuando los bomberos llegaron al lugar, ya era de noche. “Nos trasladamos con nuestro equipo hasta la zona, armamos una cuerda guía y desplazamos el bote para cruzar, uno por uno, a los atrapados”, explicó Franciulli. Entre los rescatados había una niña de seis años que, debido a la espera, se había dormido en brazos de su madre.
A pesar de la complejidad del operativo, todo terminó sin consecuencias graves. “Afortunadamente, la presencia de los bomberos y del personal policial dio tranquilidad a la familia y la situación quedó en una anécdota”, dijo el comandante.
Falta de señalización y advertencias
Este tipo de incidentes no es nuevo en la zona. En los últimos años se han registrado varios rescates similares y, en 2022, un niño perdió la vida en circunstancias parecidas. “El problema es que la gente que llega a San Rafael para disfrutar del paisaje y del río, cuando lo ve con poca agua, intenta cruzarlo sin conocer los riesgos”, advirtió Franciulli.
El comandante señaló que en el lugar solo hay un cartel de advertencia, pero su estado es deficiente. “Creemos que el Gobierno debería colocar más carteles en distintos puntos de acceso. No cuesta mucho hacerlo y puede evitar tragedias”, sostuvo.
Finalmente, Franciulli insistió en la necesidad de concientizar a los visitantes sobre los peligros de estas crecidas repentinas. “La prevención es la clave. Si la gente está informada, podemos evitar situaciones que pueden terminar en un desenlace trágico”, concluyó.