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Poco consumo, importaciones y la pelea contra las pantallas: ¿cómo llega el Día del Niño?

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Con la proximidad de una de las fechas comerciales más determinantes del año para el entramado productivo de la infancia, la industria y el comercio del juguete en la Argentina despliegan sus estrategias en un escenario que atraviesa tensiones macroeconómicas y cambios en las pautas de consumo.

La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) impulsa una fuerte campaña orientada a revalorizar el juego físico y lúdico como pilar de desarrollo en la niñez, en consonancia con las advertencias de sociedades médicas sobre las consecuencias nocivas del sedentarismo y el aislamiento asociados al uso intensivo de dispositivos digitales. Sin embargo, el optimismo operativo para esta festividad choca de frente con un contexto signado por la retracción del mercado interno, la aceleración de costos operativos y tarifarios, la caída acumulada de las ventas durante los últimos tres años, la pérdida de competitividad exportadora y una pronunciada baja en las tasas de natalidad. A este combo se le suma el fenómeno de la saturación del mercado importador y la competencia desleal generada por los envíos internacionales del esquema «puerta a puerta», además de alertas sanitarias vinculadas al contrabando de artículos virales con sustancias tóxicas.

Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la CAIJ, analizó detalladamente en FM Vos 94.5 el panorama del sector, las tendencias de demanda, las dificultades del canal comercial y la resiliencia de las históricas pymes familiares.

La cruzada por el juego lúdico: «Más juguetes y menos celulares»

Frente a la saturación de los dispositivos digitales individuales, la industria busca posicionar el valor formativo y social del juguete tradicional. «Las expectativas para el Día del Niño siempre son buenas porque venimos impulsando una campaña con el objetivo de volver a poner el juguete sobre la mesa de los argentinos, para volver a jugar y despegar a los chicos de las pantallas. El estreno de producciones cinematográficas como Toy Story vino a dar un impulso importante a esta propuesta, y notamos que las familias están tomando conciencia sobre lo bien que les hace a los niños desconectarse», manifestó el entrevistado en relación con la problemática que se enfrenta.

«El mensaje de ‘más juguetes y menos celulares’ no es un capricho comercial ni un intento de llevar agua para nuestro molino. Es un diagnóstico formulado en articulación con la Sociedad Argentina de Pediatría en torno a lo nocivo que resulta el uso intensivo de pantallas y dispositivos individuales como tablets y teléfonos. A diferencia de la televisión, que puede ser un fondo pasivo a cierta edad, el celular genera un sedentarismo que deriva en problemas graves como la obesidad infantil, la frustración y la ansiedad», advirtió Julián Benítez.

Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la CAIJ, analizó el panorama del sector

Múltiples factores de presión sobre las ventas y el comercio tradicional

El sector comercial acumula tres años consecutivos de caídas en el volumen de ventas, producto del deterioro económico, los costos fijos y el cambio demográfico, según lo que se expuso durante la nota. «Desde 2023 venimos registrando caídas en los niveles generales de venta para el Día del Niño. Es una combinación dada por la coyuntura económica, el uso masivo de pantallas y un elemento clave que es la baja en la tasa de natalidad verificada en Argentina desde 2015. Para una industria enfocada en la infancia, el desplome demográfico es un dato letal que afecta tanto a comercios como a instituciones educativas», aclaró sobre el panorama actual.

Por otro lado, se manifestó sobre las importaciones. “Hubo un incremento de las importaciones, pero no necesariamente le pega de lleno a la industria nacional. Lo golpea al importador al producirse el ingreso masivo y provocar una saturación del mercado. La demanda no acompaña porque el consumo no fue pujante en los últimos años. En el canal comercial, a la suba constante de alquileres y tarifas se suma la competencia desleal del régimen puerta a puerta y el contrabando. La normativa permite envíos de hasta 3.000 dólares, donde los primeros 400 dólares no pagan derechos de importación, solo IVA. Muchas familias se abastecen trayendo juguetes y ropa directamente de afuera, salteándose a la juguetería de barrio. Hemos visto una caída importante», indicó.

Juguetes de moda y alerta sanitaria por objetos virales e insumos tóxicos

A la par de los juguetes didácticos y de mesa, la difusión de productos de moda a través de redes sociales exige un estricto control de seguridad sobre el contrabando. «Las categorías más dinámicas actualmente son los juguetes de primera infancia y los didácticos, que ayudan directamente al desarrollo de los chicos y a la desconexión digital, junto con los juegos de mesa que reúnen a la familia. Pero por otro lado están los juguetes de moda viral, como los Squishys, con los que hay que tener muchísima precaución», dijo Julián Benítez.

«Se detectaron modelos no homologados que ingresaron ilegalmente con altos niveles de benceno, una sustancia altamente contaminante. En ensayos locales se encontraron concentraciones de benceno hasta 12 veces por encima de los límites permitidos, lo que provoca irritación, mareos y somnolencia. Como son juguetes coleccionables que permanecen dentro de las habitaciones de los niños, contaminan el ambiente y generan un peligro severo sobre el que alertamos a los padres», sostuvo el gerente de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de la CAIJ.

Exportaciones paralizadas y el valor de las pymes industriales

Además, sobre el final de la entrevista, aseveró que, pese a las restricciones macroeconómicas para colocar producción local en el exterior, la industria nacional mantiene estable su matriz histórica de pymes familiares. «Las exportaciones del sector cayeron sensiblemente en los últimos años como consecuencia de los elevados costos operativos y de producción, acompañados por un tipo de cambio que no acompaña la competitividad de la oferta exportable. La Argentina cuenta con un catálogo muy atractivo y competitivo internacionalmente en juegos de mesa y didácticos, pero la macroeconomía no permite colocar hoy esos productos en el exterior», expuso Benítez.

«A pesar de estas dificultades, la industria nacional del juguete está sostenida por fábricas emblemáticas con más de 60 años de trayectoria. Marcas como Ruibal, Duravit, Yoly-Bell, Rondi o Rasti son pymes familiares que están profundamente constituidas en el tejido productivo y forman parte indiscutible de la identidad de los argentinos», concluyó.

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