Polémicas aseguradas

A fines de la semana pasada, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, reflotó el debate en torno al uso de armas por parte de los ciudadanos. En una entrevista con medios cordobeses, dijo: “El que quiere estar armado, que ande armado, el que no quiere, que no ande armado, la Argentina es un país libre”.
Las declaraciones de la funcionaria encendieron rápidamente la polémica, teniendo en cuenta que la normativa nacional no le otorga a cualquier ciudadano la prerrogativa de poseer ni portar, ni muchos menos utilizar armas de fuego. De hecho, la reglamentación es –o al menos así aseguran desde el propio Gobierno– bastante estricta para otorgar esos permisos. Además, las consideraciones de Bullrich parecieran ir en contra de medidas tomadas por su propia gestión en pos de desarmar a la sociedad civil en la inteligencia de que ese fenómeno redunda más en hechos trágicos que en una mayor seguridad para quienes manipulan esas armas.
Asimismo, y en otro tramo de la misma entrevista, Bullrich defendió el accionar del policía bonaerense Luis Chocobar, quien en diciembre del año pasado mató a un ladrón que minutos antes había apuñalado a un turista estadounidense en La Boca. “Actuó en defensa de la gente. Él podía haber seguido su vida tranquilo, estaba de vacaciones o con su familia, actuó para defender a alguien que estaba siendo atacado. Actuó como policía, bien”, remarcó. En cuanto a la causa judicial contra Chocobar por ese hecho, la semana pasada la Corte Suprema de Justicia desestimó, por unanimidad, un recurso de queja presentado por su defensa y determinó que el efectivo vaya a juicio oral acusado de “homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber”.
Los ciudadanos no debemos encarar nuestra seguridad armándonos. Es una receta que ya ha dado (y sigue dando) malos resultados en otros países. La seguridad comunitaria es una tarea fundamental e irrenunciable del Estado a través de sus fuerzas de seguridad que, además, deben respetar la ley en la persecución de ese objetivo. Por ahora, la ley es así y todos –sobre todo el Estado y sus protagonistas- debemos cumplirla.