Polilla de la Vid: se entregaron los difusores para el trabajo con feromonas en siete bloques de San Rafael

El combate contra la Polilla de la Vid (Lobesia botrana) continúa en el sur provincial con la implementación de la Técnica de Confusión Sexual, estrategia que se viene aplicando desde 2016 y que ha permitido mantener a San Rafael y General Alvear como zonas de baja prevalencia.

En San Rafael, los bloques donde se trabaja con emisores de feromona son siete: Soitue; Cañada Seca; La Llave–Goudge; Rama Caída; Monte Comán; Las Paredes–El Cerrito–Cuadro Benegas; y La Nora–Colonia Española.

En General Alvear, en tanto, se abordan polígonos más pequeños, en el sector comprendido entre Ruta 188, Centenario, calle 9 y calle 13 y en La Escandinava. Entre ambos departamentos, la superficie tratada alcanza las 700 hectáreas.

La entrega de los difusores se completó esta semana en las delegaciones de ISCAMEN de San Rafael y Alvear.

Los productores dentro de los bloques –sumados a aquellos que exportan a Brasil– reciben los emisores sin costo alguno, con la recomendación de colocarlos inmediatamente después de retirarlos, idealmente antes de la brotación, para garantizar su efectividad.

COMPLEMENTO CON TRATAMIENTOS

Las autoridades remarcan que la colocación de feromonas debe complementarse con insecticidas durante la primera generación del insecto. Las aplicaciones deben realizarse cuando el cultivo presente racimos florales visibles (5 a 7 cm), manteniendo la protección hasta noviembre. En ese período se requieren al menos dos aplicaciones: la primera en el inicio del estado fenológico indicado, y la segunda, unos 15 días después.

Además, en el mes de noviembre se aconseja realizar un relevamiento del viñedo para detectar la presencia de nidos de larvas o “glomérulos”. Si se observa una presencia significativa, puede ser necesario reforzar el control con insecticidas en la segunda generación de la plaga, aun cuando se disponga de emisores de feromona.

UNA ESTRATEGIA SOSTENIDA

Desde su implementación en 2016, este programa ha sido clave para reducir los niveles de la plaga y sostener la sanidad de los viñedos del sur mendocino, un factor esencial no solo para la producción local, sino también para cumplir con las exigencias sanitarias de los mercados internacionales.