Políticas de seguridad: ¿los sanrafaelinos “no la vemos”?

En abril de este año publicábamos una nota bajo el título “Para el Ministerio de Seguridad, sigue el “no pasa nada”. En ella analizábamos algunos tópicos relacionados con la seguridad ciudadana (o la falta de ella) que azota a los sanrafaelinos.


En aquel momento, comentábamos que la cartera comandada por Mercedes Rus había decidido dar de baja los grupos de Whatsapp mediante los cuales comunicaba las “novedades diarias”, y en su reemplazo comenzó a enviar comunicados de prensa que llegaban a las casillas de correo de los medios y periodistas que lo solicitaban. También decíamos que, llamativa y preocupantemente, desde entonces las “novedades” eran cada vez menos, que parecía que en el sur no acontecían hechos de inseguridad. Se habían esfumado casi como por arte de magia.
En ese mismo sentido, reclamábamos una comunicación más fluida con las autoridades policiales de nivel departamental o regional para recabar datos a fin de que la información a publicar fuera lo más fidedigna posible, puesto que dichos funcionarios habían sido poco menos que conminados a no dar información y a derivar todas las consultas a los escuálidos “prensas” del Ministerio.
Los meses han pasado y las cosas siguen igual. Si bien la ministra Rus ha visitado el sur (cosa que su antecesor, Raúl Levrino, prácticamente no hizo en todo su mandato) y ha intentado defender su gestión y su nueva forma de comunicar, la sensación que persiste en la ciudadanía y en los medios de comunicación lugareños es que la inseguridad continúa creciendo y que la lógica de no “mostrar” lo que sucede no aporta en nada a la solución del flagelo y solo es conveniente para el bienestar de los funcionarios.
En estas semanas, Diario San Rafael ha informado a sus lectores respecto a hechos de inseguridad –algunos de ellos muy graves- que no fueron comunicados oficialmente y que solo la presión social de la evidencia fáctica llevó a que, en algunos casos, desde la cartera de la seguridad mendocina se brindaran (algunos) datos al respecto.
Los guarismos son claros: de los hechos de inseguridad ciudadana que se producen a diario en San Rafael (delitos contra la propiedad, siniestros viales, casos de violencia de género, solo por nombrar a algunos), una casi insignificante porción es comunicada de manera correcta por parte de las autoridades encargadas. De hecho, a la hora de obtener cifras respecto a la relación entre denuncias y hechos comunicados, a este medio le resultó imposible obtener respuestas oficiales.
Responder al por qué de estas decisiones puede derivar en diferentes respuestas: desde que quien tiene a su cargo la comunicación no cuenta con un criterio lo suficientemente correcto, hasta que los mismos responden a la intención de esconder una gestión deficiente en uno de los ámbitos en que el Gobierno provincial no puede responsabilizar ni a la Nación ni a los municipios.
A pesar de la sensación que embarga a muchos sanrafaelinos respecto a un incremento de la inseguridad, los encargados de atacarla intentan mostrar que ello no es así.
Tal como ocurrió con Aníbal Fernández en 2006, cuando era Ministro del Interior y sostenía que la inseguridad era solo “una sensación”, los hechos muestran que quienes la sufren siempre tienen razón, y que cuando los políticos afirman que el pueblo se queja porque “no la ve”, en realidad quien tiene miopía es la dirigencia.