Por la cuarentena, las sentencias de divorcio cayeron un 34% en Mendoza

Las sentencias de divorcio cayeron 34,7% durante el 2020 en Mendoza, pese a que la convivencia forzada durante la cuarentena terminó de quebrar cientos de parejas. Abogados de familia aseguran que la pandemia hizo que muchos decidieran postergar el papeleo por una cuestión económica; a la par de que la Justicia ralentizó los procesos en la provincia.

Para los psicólogos, la realidad es más compleja de lo que subyace en la superficie y el miedo a la muerte, la imposibilidad de buscar nuevos horizontes y la situación de hijos en común, pudo hacer a muchos repensar la situación. Mientras que otros pudieron fortalecer su vínculo en medio del confinamiento.

De acuerdo con los datos de la primera Circunscripción Judicial que alberga más del 80% de los casos que ingresan a la provincia, en el 2019 hubo 3.059 divorcios, mientras que en el 2020 sólo 1.997.

“Por cuestiones de honorarios y en medio de la pandemia, los abogados le han dado prioridad a otras materias que son más urgentes, como es el régimen de alimentos o visitas, por eso las presentaciones han ido en baja”, indicó una alta fuente del Poder Judicial.

En tanto, sostuvo que el Tribunal, al principio de la cuarentena, “se limitó mucho y priorizó sus recursos atendiendo lo urgente; y los divorcios tienen que ver más con una cuestión registral”, consideró.

 

 

 

 

Desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio la Suprema Corte implementó el sistema MEED (Mesa de Entradas de Escritos Digitales) una herramienta que facilitó a los profesionales de las leyes que puedan seguir desarrollando su actividad desde cualquier lugar utilizando su computadora personal o un teléfono inteligente.

Esta medida, que buscó dinamizar la presentación de documentos y el seguimiento de expedientes en diferentes fueros, se sumó a la realización de audiencias virtuales y al avance del proceso de firmas digitales.

Más separaciones, menos divorcios

La abogada de familia, Yésica Villaroel, consideró que, durante la cuarentena, “se dispararon las consultas, no sólo para disolver matrimonios si no también uniones convivenciales”.

La letrada puntualizó que las parejas priorizaron resolver el tema de los alimentos y el régimen de comunicación por un tema económico. Mientras que en 2019 realizaban el “combo” que incluía el divorcio.

“A mediados de año, la actividad comenzó a avanzar, pero en Familia es donde la digitalización más costó. En nuestro estudio aún no sale ninguna de las presentaciones realizadas en 2020, teniendo en cuenta que habitualmente un divorcio demoraba 3 meses”, añadió.

 

 

El miedo a la soledad

El psicólogo José Omar Dominguez consideró que la baja que reflejan las estadísticas pueden ser multicausal, y que van desde la inestabilidad económica, el miedo a la muerte y a la soledad, hasta la posibilidad de repensarse como pareja.

“A nivel mundial se reportó al inicio de la pandemia un aumento de las presentaciones de divorcios porque muchas parejas no estaban habituadas a compartir tanto tiempo juntos. El desafío fue la convivencia y habituarse a esta manera de coexistir con el otro”, consideró.

En este sentido, afirmó que el paso de los meses pudo regularizar esta situación, se puso en perspectiva la relación con la muerte y la soledad.

“Entre la alternativa de quedarte con vos mismo y estar con alguien que te pueda acompañar, sin importar el vínculo, primó la segunda opción”, dijo.

A su vez consideró que los hijos en común jugaron un rol fundamental y los matrimonios priorizaron estar juntos y ayudarse con el cuidado de los niños que atravesar esta situación extraordinaria en distintas viviendas.

«A la verdad de saber que hay afuera, me quedo con lo conocido», concluyó.

 

Fuente: El Sol