El campo siempre está y las divisas que genera el sector han servido para lubricar la maquinaria de la economía. Sin embargo, la sequía es cosa seria y sus consecuencias ya generan preocupación en el Gobierno. Justo en el momento en que más se necesitan los dólares del agro, con las reservas internacionales del Banco Central flaqueando al extremo de la alarma, el blue disparado y un severo calendario de vencimientos con el FMI, la Niña acentúa su azote.
El panorama es desalentador porque la crisis hídrica golpea en el período de tiempo exacto en que el cultivo necesita del agua para terminar de crecer y asegurar un rinde económicamente viable. El clima parece tener un timing demoledor. La cosecha de soja y maíz podría no tener buen precio ni buena calidad, asegura Horacio Busanello, consultor agropecuario. Su mirada coincide con los documentos que elabora la Bolsa de Cereales de Rosario: este año las pérdidas rondarán los u$s 5.000 millones.
-¿Qué dimensiones tendrá el impacto de esta sequía sobre la cosecha?
-El año pasado hubo Niña, pero había agua en el perfil. Es decir, había agua adonde la planta podía tomarla directamente de la tierra. Este año, después de la Niña del año pasado, el productor depende sólo de lo que llueva. Del agua que venga de arriba, no del agua de abajo. Las últimas dos o tres secas que hubo fueron Niña sobre Niña. Aunque no sean muy severas, se pierde lo que en el campo se llama el agua en el perfil. Empiezan a sembrar sin agua y dependen exclusivamente de la lluvia. En estas condiciones las chances de que te vaya mal crecen. Ya nos ha pasado.
-¿Hasta cuándo se prolongaría el fenómeno de la Niña?
-Nadie tiene la bola de cristal, pero dicen que habrá lluvias irregulares de acá hasta abril, es decir toda la cosecha. Es muy difícil decirlo. El período crítico de desarrollo de la planta de maíz y soja estará sin agua. Esto afecta mucho. Afectará primero la cantidad. Perdiste 5 millones de toneladas de soja y 8 millones de toneladas de maíz, con lo cual perdiste u$s 4.000 millones. Pero, además hay otra pérdida que es la calidad. Van a cosechar kilos de mala calidad. Esa es otra penalidad. Cuando el productor va a entregar el grano le hacen un descuento por mala calidad. Puede llegar a ser entre un 3 y un 10%. Eso no está definido, pero es otra pérdida.
-Este impacto ocurre a nivel mundial. Al tener un menor stock de granos, ¿puede haber un impacto positivo por el lado del precio?
-El año pasado hubo buen precio. Cuando este año arrancó con la perspectiva de cosechas en Estados Unidos, Brasil y la Argentina, los precios cayeron hasta 60 dólares. Este año vamos a perder entre u$s 4.000 y u$s 5.000 millones por precios. ¿Qué pasó este año? Subieron los precios, la soja volvió a pasar los u$s 500 por tonelada, pero se cayó la cantidad. Con lo cual, si hubiera llovido por ahí había un problema de precios. Pero como no llovió, ahora hay un problema de cantidad. Lo que es importante ver es el stock en Estados Unidos. Si allá se empiezan a quedar sin stock, el mercado en Chicago reacciona para arriba en seguida. Es algo inmediato. Ahora estamos en un momento difícil. Se está perdiendo producción de manera importante. Lo que se escucha es que esto no es que se mantiene, sino que puede empeorar. Puede haber una peor cosecha tanto en Brasil, Paraguay y la Argentina. Ponerle un número a esto es difícil.
-¿Este escenario altera los planes del productor o igualmente ya se lanzó a hacer soja y maíz?
-El productor ya sembró y está jugado. Sembró trigo y soja de segunda, soja de primera, maíces tempranos, maíces tardíos. Ya estamos en un momento en el que estamos lanzados. Las decisiones se tomaron antes, ahora hay que esperar. A mí me pasó sufrir secas y como es muy desigual el tema de las lluvias. Una vez en Uruguay recuerdo que la soja estaba quemada. Y en una semana llovió la cantidad que tenía que llover y tuvimos cosecha record, y eran cultivos que dábamos por perdido. La realidad es que habrá una caída de la cosecha acá, en Paraguay y en Brasil. Eso se va a reflejar en los precios.
-¿El productor saca algún tipo de seguro para cubrirse ante estas circunstancias?
-Sí, hay seguros, pero no los sacan todos. Hay un seguro que se llama Tale Risk, el evento extremo. Cubre por lluvia o granizo, pero no sé si todos lo sacan. Algunos sí y otros no, no está tan generalizado.
TRIGO
-¿Puede proyectarse el impacto de la Niña sobre la campaña del trigo?
-El trigo ya está, fue un cosechón a un precio impresionante, que le dio al Gobierno u$s 1.500 millones más de lo que pensaban. Para pensar en la próxima campaña es temprano. Es un cultivo de invierno. Trigo, cebada, colza, todo eso va para invierno. Falta mucho. Se puede sufrir un evento Niña que se regulariza en abril, mayo o junio y está perfecto. Una cosa que hay que tener en cuenta, hablando de trigo, es el conflicto entre Ucrania y Rusia. Es una zona triguera, son exportadores y un conflicto militar ahí, que complique toda la logística de exportación, se va a sentir en el precio del trigo inmediatamente. Si hay escasez puede provocar un efecto de simpatía en otros cultivos. Porque hay trigo para consumo humano y trigo forrajero.
-¿El conflicto y la escasez, vista como oportunidad de negocio, podría llegar a ampliar la superficie de siembra de ese cultivo en Argentina?
-Este año no sólo han tenido un área record sino también unos rendimientos espectaculares. El trigo normalmente es la caja del productor: siembra en invierno y empieza a cosechar en diciembre o enero. Es la caja para pagar todos los gastos de la gruesa, el maíz y la soja. Es lo que le permite pegar la vuelta en la ecuación. Por eso el trigo no se guarda, por una necesidad de caja, de cash flow que tienen los productores.
-Es un cultivo que está muy en la mira del gobierno. ¿Eso genera cierto recelo en el productor?
-Bueno, esto de la mesa de los argentinos y todo eso. Es todo un tema. Pero los productores tienen ya una penalidad con las retenciones, que son menores a las de la soja, y la diferencia con el tipo de cambio. Un productor en Brasil cobra al tipo de cambio libre. En Argentina cobra el precio menos las retenciones, al tipo de cambio oficial. Si comparamos Argentina y Brasil, la rentabilidad del productor brasileño es muy superior en cualquier cultivo.
MAS MAIZ
-La superficie de siembra de soja ha venido disminuyendo a expensas del maíz. ¿Por qué ocurre esto?
-Porque hay 30% de retenciones a la soja y 12% de retenciones al maíz. Ese es el motivo. Además, otro punto es que hace 15 años los rendimientos del maíz eran muy bajos, pero hoy hablar de un maíz de más de 10.000 kilos es lo más normal del mundo. Conclusión: hay menos retenciones y la misma hectárea rinde mucho más de lo que rendía antes. Con lo cual los maíces se están volviendo muy atractivos en detrimento de la soja. El maíz se usa para la ganadería, algo de consumo humano, y se exporta como forraje. El consumo interno debe estar en 14 millones de toneladas, el resto se exporta, de un total de 50 millones. En la soja, en cambio, se exporta el 98%.
-¿Enciende alguna alarma en la Argentina la noticia de que China intentará ser autosuficiente en soja dentro de un par de años?
-Nooo. El primer cultivo del cual China dijo «yo no soy capaz de abastecerme», fue la soja. Es el principal importador de soja del mundo. Hay tres grandes productores: Brasil, Estados Unidos y la Argentina. Y en menor medida, Paraguay. Y el único gran comprador es China. Va y compra 100 millones de toneladas de soja. Eso no es algo tan sencillo de revertir. En maíz ellos siempre trataron de ser autosuficientes, pero las importaciones han ido aumentando y seguirán así, no hay duda. Ante el incremento del consumo de carne vacuna en la población, o importan la carne directamente o importan el maíz para criar sus propias vacas.
Los precios siguen al dólar blue
Los productores esperan la cosecha, sacan cuentas y planifican las próximas campañas del agro con un ojo puesto sobre la pizarra del dólar. La suba de la divisa en el vector paralelo, que ha llegado a precios nominales record, y la aceleración del esquema devaluatorio en el segmento oficial lo obligan a estar atento. Mientras tanto, los precios parecen ir acomodándose al blue de manera preocupante.
-¿Cómo recibe el productor la escalada del dólar paralelo y el persistente avance del oficial?
-Todo lo que venga por el lado del dólar oficial es bárbaro. El productor hoy está enfrentando es que algunos de sus costos suben. En general los costos van de la mano de la inflación y el dólar oficial, pero ahora se están yendo al dólar paralelo. Es vox populi que no se consiguen gomas para tractores en la Argentina. Hay que recaparlas a un precio alto. Después muchos repuestos no están disponibles porque el Gobierno por ahí no da los dólares para que se importen. Y se terminan pagando al dólar paralelo. Se está sufriendo un trasvasamiento de algunos de los costos al dólar paralelo. Cuando salta a 219 el bolsillo se complica. Otra vez, comparado con Brasil: el dólar está a 5,50 contra el real y el productor cobra a precio lleno al tipo de cambio del mercado. Y el brasilero no piensa en dólares, piensa en reales. Lo que es preocupante es la disponibilidad de dólares para importar. Si cada vez que se necesitan importar insumos hay que pagarlos al precio del dólar paralelo, los costos se van a ir para arriba y será un problema.
Fuente: La Prensa







