Precios esenciales: certezas (y beneficios reales) se buscan

Ayer se puso en marcha (al menos formalmente) el programa “Precios esenciales”, una de las medidas que la semana pasada anunció el Ejecutivo nacional para –según afirmó– reactivar el consumo y “aliviar” el impacto de la inflación en la población.
De esta forma, 64 productos como aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebida, entre otros, mantendrán sus precios durante seis meses.
Más allá de la polémica generada ante el anuncio de esta y otras medidas a las que varios analistas consideraron “populistas” y/o “proselitistas”, lo cierto es que el programa está en marcha y los consumidores –en su mayoría golpeados profundamente por la pérdida del poder adquisitivo de sus salarios– esperan saber si podrán gozar, en la práctica efectiva, de los supuestos beneficios que trae.
Algunas dudas respecto al programa se verán despejadas con el correr de los días y los meses. En primer término, si el “pacto de caballeros” del que se habla desde el Gobierno para evitar mencionar “control” o “congelamiento” de precios es respetado por quienes tienen a su cargo cumplirlo. Por otra parte, en un país donde muchos controles brillan por su ineficacia, a priori pareciera que los 350 inspectores que deberán fiscalizar el cumplimiento del programa son escasos para cubrir todo el territorio. Para colmo de indefiniciones, ayer se anunció oficialmente que los productos estarán disponibles en forma íntegra recién el lunes que viene.
Algunos otros pormenores del “Precios esenciales” son, cuanto menos, llamativos. En Mendoza solo se podrán adquirir –en el mejor de los casos– 62 de los 64 productos, puesto que dos leches de las que integran el programa no llegarán a nuestra provincia. Asimismo, la faceta cárnica del plan será prácticamente inexistente en nuestro territorio, ya que el acuerdo habla de bocas de expendio de Buenos Aires únicamente.
El tiempo dará su veredicto sobre la conveniencia y efectividad del programa, que por ahora depara más dudas que certezas.