El ministro de Economía, Sergio Massa, y el secretario de Comercio, Matías Tombolini, presentaron el acuerdo de precios entre el Estado, proveedores de productos de consumo masivo y supermercados, denominado «Precios Justos», pero en el medio, los almaceneros plantearon las dificultades que traen para ellos los aumentos en las listas.
En diálogo con FM Vos 94.5, el presidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires (FABA), Fernando Savore, señaló que los comercios de barrio son el último eslabón de la cadena y que por eso continúan sin formar parte del mencionado acuerdo.
«Hace unos 70 días atrás tuvimos una reunión con el secretario de Comercio, Matías Tombolini. Cuando él nos comentó este programa, nosotros le planteamos si existía la posibilidad de tener una reunión con los mayoristas, puesto que el 80% de las mercaderías se las compramos a ellos. Queríamos conocer el precio de compra, pero la reunión nunca se llevó a cabo. Incluso, hace una semana, en el último encuentro que tuvimos, nos comunicaron directamente que nuestro sector queda afuera del programa», afirmó Savore al principio de la entrevista.
«Seguramente los mayoristas no han tenido la intención de participar de una reunión para compartir esa rentabilidad. El egoísmo por parte de ese sector es más que evidente. Otra vez quedamos afuera del acuerdo. Lo miramos desde la tribuna. Mediante este programa, los precios se congelan durante 4 meses, pero con una inflación que ronda el 7% mensual no sé cuántas empresas podrán cumplirlos. Hay un 25% de faltantes, aun así, si el programa funciona, la inflación no se detendrá», sostuvo el titular de la Federación de Almaceneros.
«La realidad es que son muchas las empresas que siguen aumentando sus productos. Todos los días pasamos listas con los incrementos, porque estas empresas están incumpliendo y aumentan más del 4%. Suben todos los precios, los elevan como si el programa nunca hubiese existido, pero eso es porque nosotros no formamos parte de Precios Justos. A nosotros nos aumentan y a los hipermercados no les entregan algunas mercaderías», advirtió el referente del sector.
«Cuando cualquier tipo de mercadería que sufre desabastecimiento incide en el mercado, y comienza la especulación. Así ocurrió con el aceite, hace un tiempo que estaba escondido o guardado en un montón de mayoristas. Lo vendían de a dos cajas, especulaban y nos cobraban ese producto a cualquier precio. En el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) hay una mayor diversidad de supermercados mayoristas para poder buscar el producto que esté más acorde a un precio, pero a mis colegas de las distintas provincias argentinas, todo esto le resulta mucho más complicado, ya que para el interior del país envían el aceite premium y no el tradicional. Entonces te lo terminan cobrando mucho más caro. Parece que la «jugada» está hecha solo para la zona del AMBA y los hipermercados, que solo representan al 30% de la comisión de alimentos de Argentina. El otro 70% está conformado por las cadenas regionales, almacenes y autoservicios familiares. Debería ser más equitativo el sistema, los mayoristas nos están cobrando demasiado caro todas las mercaderías. En el interior es aún peor, triplican el costo logístico y me parece que ese no es el valor real», advirtió.
Después, señaló la disparidad de precios en algunos productos. «El aceite de girasol de litro y medio que forma parte de Precios Justos, en el AMBA se vende a $418. Nosotros a ese mismo producto lo pagamos $799 de costo. Todas estas cuestiones las planteamos en la Secretaría de Comercio, y nos respondieron que el aceite está subvencionado para el hipermercado pero no para el comercio de proximidad. Nunca nos llegó el precio bajo de esa mercancía como para poder competir. Ocurren todas estas cosas que preocupan. A la harina parece que le quitaron la subvención, porque aumentó. Lo mismo sucede con el precio de las galletitas. Se castiga al consumidor constantemente, ya en el día 15 piden fiado o usan la tarjeta de crédito. Ni hablar de poder comprarle un postre o darle un gustito a algún hijo. Hoy la gente te compra una yerba, un paquete de fideos y una lata de tomates, y te abona con la tarjeta de crédito. Se eso significa que se acabó la plata. Pagar de ese modo para la familia argentina, se convierte en una bola de nieve. Por otra parte, no se entiende por qué un almacén de un barrio humilde tiene que vender mucho más caro que un hipermercado de un barrio bonito o de una gran ciudad. Debe ser más igualitario todo. El que menos tiene es el que más necesita comprar de forma más accesible», indicó al finalizar Fernando Savore.







