La variación de precios en la mano de obra de la construcción en Mendoza registra una amplitud muy grande que preocupa al sector y afecta a la persona que pretende construir, ampliar, refaccionar o hacer alguna instalación y se encuentra con presupuestos que hasta triplican el valor para el mismo trabajo.
Para los especialistas, la falta de criterio a la hora de cotizar un trabajo se debe a múltiples causas, pero coincidieron en que las más fuertes son la inflación, la falta de control, el trabajo no registrado y la inactividad que el sector padeció durante la pandemia.
En cuanto a la mano de obra, en la construcción, es fundamental diferenciar a empresas constructoras, que articulan personal registrado, con el trabajo informal de particulares que ofrecen sus servicios.
Según indicaron desde el sector, si el trabajador está inscripto y tiene su gente, paga cargas sociales y está en el sistema, tiene 80% de costo adicional que aquel que trabaja en negro. Incluso, la diferencia a la hora de las cotizaciones se traduce en “casi 100%”.
El Sol solicitó tres presupuestos para una misma instalación de cloacas en un baño estándar y 20 metros lineales, y los tres valores cotizados fueron $30.000, $48.000 y $96.000. Estas diferencias también se reflejan en trabajos de contrapiso, colocación de cerámicos, pintura o albañilería, entre otros.
Tanto la Cámara Argentina de la Construcción como la Cámara de Constructores Independientes de Mendoza señalaron la problemática que afecta al común de la gente que busca concretar refacciones, ampliaciones o instalaciones, por ejemplo, y se encuentra con un abanico demasiado amplio de precios sobre la mano de obra.
“Hay mucha diferencia de criterios en la mano de obra para la construcción, eso es real y cada día se incrementa. Lo ideal sería que la gente vaya a la mano de obra formal, pero es muy difícil. En las pequeñas y medianas construcciones se maneja mucho dinero informal difícil de medir y que nadie controla o regula”, analizó Dalmiro Barbeito, presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (CECIM).
“No hay un criterio a la hora de dar un precio de un trabajo de mano de obra. Lo que ha pasado es que hubo mucha inactividad durante la pandemia y los subcontratistas, que son quienes hacen estos presupuestos, han estado sin trabajo y ahora se han encontrado con que se ha activado fuertemente la construcción en poco tiempo. La dispersión en los precios es tan grande porque vivimos en un país con 5% de inflación mensual. Entonces, a la gente le cuesta ponerle un precio a su trabajo. No sabe cuánto tiene que cobrar”, señaló Barbeito.
Según su apreciación, la principal causa es la variable de precios, que cambian todos los meses, y hay un error de interpretación a la hora de definir cuánto se tiene que cobrar. “A la misma persona, los precios le cambian día a día. En una economía estable, uno sabe cuánto cobra; pero, en este país esto es imposible”, amplió.
Para José Candeloro, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción en Mendoza, “la regulación de esta problemática depende de decisiones políticas y leyes que se cumplan. Pero en este país eso parece imposible. Desde la Cámara nos hemos cansado de decirlo”.
“El subcontratista es el eslabón más bajo de la cadena y aquí hay un enorme universo de trabajo no registrado. Es un problema que nadie regula ni controla”, explicó.
Un consejo útil: calcular según el valor del jornal
Los convenios del sindicato Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), que agrupa a los obreros de la industria de la construcción, son claros.
Actualmente, el valor de un jornal es de $3.800 y contempla 8 horas de trabajo. Se actualiza cada dos meses.
Según los empresarios del sector, una forma precisa de calcular el valor de la mano de obra en la construcción es calcular cuántos jornales se requerirán para terminar el trabajo y, desde este valor, buscar un precio justo.
Cómo evitar pagar de más por un trabajo
Para los empresarios del sector, hay gente que cobra “barbaridades” y el consejo de los constructores es que busquen, al menos, tres presupuestos por el mismo trabajo. También, consideraron clave la recomendación de trabajos anteriores y, en lo posible, buscar asesoramiento.
“Que el mendocino pida referencias con gente que está en el rubro y, mínimo, tres presupuestos a personas recomendadas por trabajos anteriores. Lo que pasa es que el ciudadano común que necesita hacer algún arreglo o instalación no pide asesoramiento”, aconsejó Barbeito.
“Te cobran cualquier cosa”
Respecto del problema para ubicarse sobre el precio correcto, Candeloro contó: “Hay plomeros que te instalan un baño por $10.000, y, el mismo, trabajo otro te lo cotiza en $20.000. Pero, bueno, el que te cobra $20.000 tiene mano de obra más calificada y te deja todo impecable. El que te cobra $10.000 no se ocupa de los detalles, demora más o las posibilidades de que después tengas un problema son altas”.
“Yo mismo he pedido presupuesto para colocar un porcelanato y me han pasado uno $1.000 el m2 y otro $1.800. Pero, después te das cuenta, cuando empiezan a colocar los detalles, las terminaciones, la prolijidad. El que te cobra más caro cuadra distinto, te coloca menos cantidad por día para que quede bien, no para terminar más rápido”, ejemplificó el empresario.
Sucede lo mismo con los materiales
Las brechas de valores por el mismo servicio también se refleja en los materiales para la construcción. “La varilla de hierro está a $10.000 en un lugar; en la casa de al lado, a $8.000 y enfrente, a $20.000. El mismo hierro, de la misma fábrica. Esto es producto de la incertidumbre y la falta de control y regulación”, refirió José Candeloro.
Versiones encontradas
Para Barbeito, la construcción se ha incrementado fuertemente en los últimos meses, porque la gente que tenía ahorros en moneda extranjera está aprovechando la conveniencia cambiaria para que le rinda, construyendo o remodelando. “El programa Mendoza Activa también ha impulsado muchísimas pequeñas y medianas construcciones”, añadió.
Sin embargo, Candeloro subrayó: “La construcción ha decaído estrepitosamente de la mano del valor del dólar a $220. La incertidumbre frenó a la industria, que ha retrocedido en Mendoza también porque no se hace obra pública”.
Los números de Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción indican que el índice en Mendoza bajó 8,5% mientras que, por ejemplo, en San Juan subió 24%. “Porque ejecutan mucha obra pública”, detalló Candeloro y consideró que “a Mendoza no llegan fondos de la Nación por diferencias políticas que termina pagando el ciudadano”.
“¿Cuántos edificios nuevos se comenzaron a construir en Mendoza en el 2021? Ninguno. Muy lentamente se están terminando tres o cuatro proyectos que se empezaron hace más de tres años”, señaló.
Fuente y fotos: Gentileza El Sol







