Preocupa la ola de demandas del Estado contra el Estado

En la Fiscalía de Estado, organismo de control que toma intervención en todos los juicios donde participa alguna entidad estatal, hay una gran preocupación porque en el último año ingresó una catarata de demandas que hace el Estado contra el mismo Estado.

Habitualmente ingresaban al ente de control unos 30 juicios anuales de entidades públicas contra administraciones y organismos estatales. Sin embargo -desde noviembre del año pasado a esta parte- la cifra se incrementó notablemente llegando a más 1.500. Es decir, un crecimiento del 4.900%.

A raíz de esto el organismo decidió tomar cartas en el asunto y como consecuencia, 800 de esas demandas fueron suspendidas para que las partes se sienten en busca de un acuerdo.

Previo a la feria de julio llegaron a ingresar hasta 400 demandas por día. Entre los últimos expedientes que ingresaron, unos 600 fueron iniciados por la Municipalidad de Capital. Paradójicamente el demandante, en este caso el intendente de Ciudad, Rodolfo Suarez, pasará a ser el demandado cuando asuma en diciembre como gobernador.

Desde el organismo que conduce Fernando Simón intuyen que el tsunami de demandas puede haberse originado porque las causas comenzaban a prescribir y era necesario judicializar. Y también por el “desorden administrativo y la negligencia” de los entes estatales.

Pero no todo queda en las demandas, que hacen colapsar aún más al Poder Judicial. A esto se suma la presunta estrategia de los abogados que, aún trabajando para la administración pública, pretenden cobrar honorarios de las demandas que ellos realizan contra el mismo Estado, cuando eso está prohibido por ley.

Frente a esto, un fallo judicial que sentará precedente, hizo lugar a un dictamen de la Fiscalía de Estado y negó el cobro de honorarios a abogados estatales en un juicio que realizó la Municipalidad de Capital contra Aysam. En el caso del municipio se trata de recaudadores, que no son empleados de planta, pero igualmente se encargan de defender al municipio.

Fuente: El Sol