Preocupación en la microeconomía: según una encuesta el 93% de los mendocinos accede a créditos para gastos cotidianos y pagar préstamos

Un reciente relevamiento de la consultora Demokratía, dirigido por Nicolás González Perejamo, revela una preocupante realidad económica en Mendoza: casi el 93% de sus habitantes ha accedido a algún tipo de crédito en el último tiempo. Este estudio, basado en el análisis de búsquedas en redes sociales y Google, y complementado con encuestas presenciales en el oasis norte provincial, expone a una sociedad con altos niveles de endeudamiento, con un fuerte componente de financiamiento destinado a cubrir gastos del día a día.
En diálogo con FM Vos 94.5, González Perejamo explicó que la investigación surgió al observar un crecimiento sostenido en las búsquedas online relacionadas con el acceso a créditos, billeteras virtuales y financiamiento en general. «Lo más llamativo de todo es que los resultados de la encuesta presencial superaron las expectativas de la consultora, mostrando que nueve de cada diez persona han tenido que acceder a algún crédito», señaló al principio de la nota.
El informe detalla las modalidades de financiamiento más utilizadas. «El 50% lo hace a través de tarjetas de crédito, el 41,54% mediante créditos bancarios, y el 31,5% por billeteras virtuales, que ofrecen microcréditos instantáneos. Un 11% optó por créditos de pago diario o semanal, y solo un 4% recurrió a préstamos de conocidos», indicó.
«Estamos en una realidad en la que los mendocinos vivimos de prestado. Montones de nuestras obligaciones económicas las estamos afrontando con créditos», sentenció González Perejamo, enfatizando que estos números no son acumulativos, lo que indica que muchos ciudadanos están atravesados por distintas fases de financiamiento de manera concurrente.
Educación financiera y el destino del crédito
El director de Demokratía advirtió sobre la falta de educación financiera en este contexto de acceso pleno al crédito, muchas veces instantáneo y sin una evaluación profunda de su conveniencia. Recordó cómo antes la decisión de tomar un crédito era largamente analizada, a diferencia de la inmediatez actual que ofrecen las billeteras virtuales.
«Lo más alarmante del estudio es el destino de estos créditos. Un poco más del 45% se gasta en supermercados o artículos de primera necesidad, lo que significa que casi la mitad de los que obtuvieron crédito se endeudan para gastos de la vida, para llegar a fin de mes. Le siguen la tecnología y electrodomésticos (28,5%) e indumentaria (27%)», aseguró.
«El dato más preocupante es que casi el 25% de los encuestados pide créditos para pagar otro préstamo. Esto genera un espiral de endeudamiento que plantea la pregunta ¿Quién viene después del crédito para pagar el crédito? Lamentablemente, solo un mínimo 4% de los créditos se destina a inversión o gastos que impliquen un progreso para la familia. Específicamente, el 3,69% va a industria o comercio, y un marginal 0,26% a vivienda o compra de autos. «Los mendocinos estamos extremadamente dependientes del crédito y principalmente lo ocupamos para poder afrontar los costos de la diaria», aseveró.
Cambios culturales y alarmas sociales
González Perejamo también reflexionó sobre la posible influencia de los cambios culturales y generacionales en esta tendencia. «Sin dudas que se observa una priorización del vivir la diaria en los jóvenes, en contraste con las generaciones anteriores que enfocaban los créditos en la inversión y el crecimiento a futuro. Vivimos en el mundo de la inmediatez, y eso no solo tiene que ver con la capacidad de retención a la hora de consumir, sino que tiene que ver con estas elecciones que son del ahora», afirmó.
«El principal segmento de consumo, entre 31 y 44 años, si bien se crió en un escenario donde la planificación era la regla, se ha configurado como consumidor de lo espontáneo. El desafío es visibilizar estas cuestiones y charlarlas, ya que la sociedad no está preparada para un escenario donde uno de cada cuatro está pidiendo plata para devolver dinero. Esta es la alarma número uno, seguida por la alarma social de que gran parte del dinero que se obtiene o se pide se gasta en cosas cotidianas, sin generar un cambio real en la situación económica», analizó González Perejamo sobre el final de la entrevista.