Las elecciones legislativas municipales desarrolladas el pasado domingo en San Rafael y otros cinco departamentos de Mendoza, tuvieron un denominador común: la bajísima participación de la ciudadanía. De hecho, con un promedio general del 47% de asistencia, resultó ser el índice más bajo de todos los comicios celebrados desde el regreso de la democracia.
En San Rafael, puntualmente, votó apenas el 49% del total del padrón. En números representó un total de 78.409 votantes, pero lo más preocupante es que 80.585 ciudadanos sanrafaelinos no se presentaron en las escuelas habilitadas para sufragar, pese a estar habilitados para hacerlo.
Por primera vez en la historia electoral sanrafaelina, el número de ausentes en las mesas de votación fue superior al de los votantes, una muestra cabal del desinterés que exhibe la ciudadanía en los procesos electivos de representantes políticos.
Todo indica que la fecha en que se celebraron las elecciones legislativas municipales, influyó en la baja participación. Sin embargo, en octubre, cuando se eligieron legisladores nacionales y provinciales, hubo indicios de esa apatía popular de ejercer el deber cívico, la principal herramienta que nos ofrece la democracia para elegir a quienes nos representen, en este caso en el ámbito legislativo.
Otro dato elocuente: los votos en blanco contabilizados en las elecciones sanrafaelinas llegaron a 3.798. Es decir que cerca de 85.000 ciudadanos no encontraron razones para elegir a ninguno de los candidatos que se postulaban para concejales y convencionales.
En este contexto, podemos afirmar que la obligatoriedad del voto dejó de ser una norma para gran parte de la ciudadanía. Dicha actitud se ve impulsada por el desencanto de los vecinos con la clase política pero también con sanciones prácticamente inexistentes o exiguas en términos económicos, ya que quienes no votaron el pasado domingo, por ejemplo, deberían pagar una multa de $100, que difícilmente llegue a sus domicilios.
Será tarea de las autoridades de turno (y las venideras), encontrar una solución a una problemática que va en aumento y quedó claramente expuesta en 6 departamentos de Mendoza, el pasado domingo. El panorama es complejo y preocupante, pues el voto es un elemento clave para el rumbo de toda sociedad, en función de las decisiones que toman quienes son elegidos por esa vía.







