Prisión perpetua para los asesinos de los Scalia

El juez condenó a los acusados a prisión perpetua por el delito “homicidio doblemente agravado criminis causa”

El jurado popular encontró culpables a Cristian Pajón, Ricardo Peñalbe, Fernando Olivárez y Carlos Ávila de haber asesinado a Miguel Ángel Scalia y Liliana Balmaceda durante la madrugada del domingo 25 de septiembre de 2017. Pasarán el resto de sus días en la cárcel. 

El jurado popular encontró culpables a Cristian Pajón, Ricardo Peñalbe, Fernando Olivárez y Carlos Ávila de haber asesinado a Miguel Ángel Scalia y Liliana Balmaceda durante la madrugada del domingo 25 de septiembre de 2017.
Anoche, tras varias horas de deliberación, por unanimidad los 12 integrantes del jurado consideraron que hubo pruebas suficientes –durante la etapa investigativa y las exhibidas en el juicio– para determinar la responsabilidad penal de Pajón, Peñalbe, Olivárez y Ávila. En su decisión avalaron la posición del Ministerio Público Fiscal y la parte querellante respecto a que los anteriormente nombrados “mataron para robar”, lo que encuadra dentro de la figura denominada “homicidio criminis causa”, siendo los cuatro coautores de dicho delito. Así lo comunicaron alrededor de las 22 horas en la voz de un hombre designado presidente.
En función del delito por el que fueron hallados culpables, el juez Ariel Hernández condenó a los acusados a prisión perpetua por el delito “homicidio doblemente agravado criminis causa”, declarando además a Olivárez reincidente por tercera vez. Asimismo, revocó la prisión domiciliaria de Ávila y ordenó su traslado a la penitenciaría. En ese sentido, ratificó los planteos que había hecho el fiscal Peñasco previo al veredicto.
No hizo lugar Hernández a los pedidos de inconstitucionalidad formulados por los defensores de los acusados, quienes antes adujeron ese término para referirse a la prisión perpetua solicitada desde la Fiscalía, como así tampoco a la solicitud del abogado de Ávila de mantener el arresto domiciliario.

Decisión unánime
Los 6 hombres y las 6 mujeres que integraron el tribunal popular –en el marco de la nueva ley de juicios por jurado para los casos de homicidios agravados– hallaron elementos probatorios suficientes para asumir que Pajón, Peñalbe, Olivárez y Ávila fueron quienes durante la madrugada de ese domingo de septiembre de 2017 ingresaron a la casa del matrimonio Scalia. Primero asesinaron a Liliana y luego hicieron lo propio con Miguel. Los golpearon salvajemente con objetos contundentes, entre ellos una maza de construcción, trozos de cemento y una barreta. Les aplicaron golpes de puño, les fracturaron los dedos y provocaron gravísimas lesiones en la cabeza. Luego acomodaron los cuerpos, limpiaron la escena del crimen y escaparon.
Si bien las pruebas directas, durante la instrucción, no abundaron y eran más bien indiciarias las que involucraban a los acusados, tomaron fuerza varios testimonios que dieron cuenta de los movimientos de los homicidas antes y después del lamentable suceso. Asimismo, en el caso de Pajón, la huella de una zapatilla que coincidió con la suela de un calzado hallado en su vivienda, resultó un elemento clave para que terminara condenado. También resultaron claves los testimonios que dieron cuenta de la presencia de la maza de construcción en poder de Ávila y los contactos de este con Peñalbe y Olivárez.

Dos contundentes alegatos
El sábado comenzó con los alegatos finales de las partes, entre ellas la Fiscalía, representada por Pablo Peñasco: “Perdimos dos buenas personas, dejaron sin sus padres a una joven que los necesitaba mucho”.
Como lo hizo luego la abogada de los hijos del matrimonio, Claudia Fajardo, Peñasco usó un proyector para realizar una cronología de las acciones de los acusados sábado, domingo y lunes.
“La casa de los Scalia era el blanco perfecto y terminaron matando para robar”, aseveró Peñasco.
A su turno, la doctora Fajardo, en un enérgico discurso, no dudó en afirmar que “fue una masacre, un escenario criminal totalmente organizado por estos cuatro asesinos”. “Le quitaron el privilegio a Jesús, Cecilia y Alejandra de que Miguel y Liliana conocieran a sus nietos, que los vieran crecer”, sostuvo.
En tanto que los defensores de los acusados siguieron con la estrategia que habían exhibido en el comienzo del juicio, con aseveraciones de inocencia respecto a sus patrocinados y acusaciones cruzadas. El defensor de Cristian Pajón, por ejemplo, sostuvo que su defendido no participó del hecho y sí le atribuyó el crimen a Carlos Ávila. En tanto que Jorge Vitale, defensor de Fernando Olivárez, volvió a insistir con que los asesinos del matrimonio fueron Pajón y Ricardo Peñalbe.