Procesaron y dictaron prisión preventiva a Darío Carbajal

El estilista continuará detenido en la penitenciaría local, donde se encuentra desde noviembre pasado

Según confiaron voceros judiciales a nuestro diario, el juez federal Eduardo Puigdéngolas decidió profundizar más la investigación, por lo que ordenó nuevas pruebas para incorporar al expediente. El objetivo del magistrado es ejecutar una sólida instrucción antes de que la causa vaya a juicio.

 

El peluquero Darío Carbajal fue procesado por el juez federal Eduardo Puigdéngolas, quien además le dictó la prisión preventiva, por lo que continuará detenido en la cárcel local, donde se encuentra desde noviembre pasado.
Puigdéngolas, en la primera etapa de la instrucción, encontró suficientes pruebas para acusar a Carbajal de comercializar estupefacientes, con el agravante de haber utilizado a menores para tal acción y también de incurrir en el delito de trata de personas, por el que el empresario explotaba sexualmente a mujeres a cambio de un rédito económico. En este caso, el magistrado tuvo en cuenta la vulnerabilidad de quienes ofrecían sus servicios en base a las imposiciones de Carbajal.
El juez federal de San Rafael, fiel a su estilo, no quiso dejar ningún cabo suelto y cuando ordenó la detención de Carbajal lo hizo en base a elementos que le permitían iniciar la causa. Con el sospechoso aprehendido, Puigdéngolas inició el proceso de recepción de declaraciones de víctimas y testigos, además de la indagatoria que le tomó a Carbajal. Asimismo, ordenó una serie de pruebas, tales como recopilación de imágenes grabadas por cámaras de seguridad y el registro de recorridos que realizaban taxis contratados por el empresario, entre otras.
En virtud de lo anterior, Puigdéngolas reunió elementos probatorios que confirmaron sus sospechas sobre Carbajal, y cumpliendo con los tiempos judiciales procesó al estilista y consideró razonable mantenerlo privado de su libertad a efectos de no generar entorpecimiento probatorio ni riesgo de fuga por parte del acusado.
Según confiaron voceros judiciales a Diario San Rafael, tras resolver el procesamiento y la prisión preventiva, Puigdéngolas decidió profundizar todavía más la investigación, por lo que ordenó nuevas pruebas para incorporar al expediente. El objetivo del magistrado es ejecutar una sólida instrucción antes de que la causa sea elevada a juicio.
Por su parte, el defensor oficial de Carbajal, al ser notificado de la decisión de Puigdéngolas, apeló la medida, recurso al que Puigdéngolas hizo lugar. Ahora la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza tendrá que revisar la actuación del magistrado federal y confirmar o revocar la medida dispuesta por el juez local.
La situación procesal de Carbajal es muy complicada, por lo que se prevé que el tribunal de apelaciones ratifique la decisión de Puigdéngolas. De ser así, el empresario quedará muy cerca del juicio oral y de una posible condena por los delitos que se lo acusa.

Cronología de la causa
El miércoles 3 de noviembre de 2017 un grupo de gendarmes desembarcó en una propiedad de calle Chile, donde se encontraba Darío Carbajal. Tenían una orden de detención, firmada por el juez Eduardo Puigdéngolas, que hicieron efectiva esa misma tarde. La decisión del magistrado surgió en base a una denuncia que recibió el Juzgado Federal y como consecuencia posterior a la investigación inicial.
Del allanamiento en la propiedad céntrica de Carbajal se secuestraron computadoras, teléfonos celulares y otros elementos de utilidad para la causa. En simultáneo, agentes de Gendarmería requisaron un departamento en la primera cuadra de calle Francia.
En ambos inmuebles, se informó en su momento, los gendarmes hallaron elementos que –a posteriori- resultaron claves para el avance de la investigación.
Puigdéngolas sostiene que Carbajal disponía de un grupo de mujeres a las que explotaba sexualmente y de esa forma obtenía dinero que entregaban los clientes a cambio del servicio. Desde 2008, mediante la promulgación de la Ley de Trata, esa actividad es sancionada por el Código Penal.
Pero además, el magistrado también pudo probar que Carbajal se dedicaba a comercializar estupefacientes, lo que en el marco de la Ley 23.737 resulta sancionado mediante el inciso C del 5º artículo de esa normativa. Asimismo, la acusación, por ese delito, se agravó por la presunta participación de menores en la venta de drogas. Se sospecha que el estilista usaba a chicos menores de 18 años para ejecutar dicha actividad.
Antes de terminar 2017, Puigdéngolas ordenó nuevas medidas que ejecutó Gendarmería Nacional. Una de ellas fue en un boliche de la primera cuadra de calle Olascoaga, donde el magistrado pidió las grabaciones de las cámaras de seguridad, teniendo en cuenta que Carbajal frecuentaba ese local. “El objetivo es ver con quién se relacionaba y cuáles eran sus movimientos desde septiembre en adelante”, indicaron oportunamente a nuestro diario desde la Justicia Federal. Ese mismo día, horas más tarde, los integrantes de la fuerza federal se dirigieron hasta una empresa de taxis y remises cuyos vehículos eran contratados por Carbajal, en principio para desplazamiento propio. Se secuestraron computadoras para analizar los registros de viajes y por quiénes eran ocupados.
Finalmente, tal como informamos en este artículo, el pasado viernes 12 de enero, en base a lo expuesto y lo recopilado en el expediente, Puigdéngolas resolvió procesar a Darío Carbajal y confirmar su prisión preventiva.