Productores caprinos advierten que peligra el futuro de la actividad por la falta de rentabilidad

Se reúnen con legisladores para avanzar en la reglamentación de la ley que establece subsidios por los ataques de depredadores

La producción caprina del Sur mendocino pasa por un mal momento debido a varios factores, entre los que sobresalen los ataques de depredadores y la sequía. Por eso es que quienes se dedican a esta actividad, que para muchos es de subsistencia, están pidiendo medidas para paliar su situación.
Ya han hecho marchas y ahora están en reuniones con legisladores para ver la forma de reglamentar y hacer de posible cumplimiento una ley que no se ha aplicado porque, aducen, no hay forma de constatar el daño in situ de los ataques de pumas y zorros al ganado, algo que sucede en zonas del secano malargüino y el suroeste de San Rafael.
Tomás Estay se dedicaba a la producción caprina hasta que hace tres años decidió dejarla por la falta de rentabilidad. En diálogo con FM Vos (91.5) y Diario San Rafael, contó la situación suya y del sector.
“Uno de los reclamos es el daño tan grande que hay del puma y el zorro, somos los puesteros los que estamos manteniendo la fauna protegida al Estado y lo de nosotros no está protegido en ningún sentido. Cómo comprobar el daño es lo que tiene trabada la ley”. Con esta ley se les pagaría una compensación por el daño, similar a la que se paga por el daño por granizo.
La ley, según Estay, “no está bien hecha, el legislador que la hizo creo que no tenía gran conocimiento de lo que es el campo. Solamente pagaría los tres meses de pariciones, que es cuando menos pérdidas se tienen. Cada productor lo mínimo que está perdiendo en el año son 50 animales, el depredador ataca todo el año”.
El ahora ex puestero afirmó que “los campos no se prestan ni para el perro pastor ni para andar todo el día cuidándolos (al rebaño). El problema no se va a solucionar hasta que no se haga algo de fondo, como una caza controlada. Son muchos los animales que hay, es una sobrepoblación de animales silvestres”.
En lo personal, “hace tres años y medio que decidí abandonar el puesto porque lamentablemente no es rentable, el productor está desamparado por el puma y el zorro, y las sequías que nos afectan hace muchos años, y el Estado no llega con ningún aporte para que el productor se quede, no hay un incentivo ganadero”.
Estay se quejó y explicó algunas trabas y trámites inentendibles que deben cumplir cuando venden un animal. “Si vendimos un animal, hay que pagar impuestos, hay que hacer 150 o 200 kilómetros para hacer una guía y recién después poder venderlo, esos costos no se pueden soportar”.
Finalmente advirtió que “si el Estado no toma cartas en el asunto, no le doy más de 10 años a esto, hay muchos productores que están abandonando, a mí me es más rentable ser ayudante de albañil y ganar 500 pesos por día que quedarme en el puesto, donde no se pueden vender ni cien chivos en la temporada”.