Productores preocupados por los daños que generan catas y loros en sus fincas

Las catas y loros han proliferado en los últimos años en zonas urbanas y semiurbanas, de la provincia produciendo daños en cultivos y demás, siendo parte del Norte y el Este las zonas más afectadas de la provincia.
Estas aves ya producen graves inconvenientes en las zonas productivas y cultivadas de Luján de Cuyo, San Martín, Maipú, Rivadavia y Junín, pero también han aparecido en gran cantidad en el Sur y genera preocupación entre los productores.
Se reconoce que tanto en San Rafael como en General Alvear todavía no se han convertido en plaga como pasa en otros puntos de Mendoza.
“El daño que están produciendo las cotorras o catitas, alcanza cada vez mayor perjuicio, sobre todo en floración pero también sobre los frutos”, contó Juan sobre su situación y destacó que para ahuyentarlas “intenté varias maneras visuales (colgar CDs, globos, objetos de colores) incluso ruidos y alimentar rapaces con menudos de pollo, venían chimangos, algún halcón. Comían y se iban, luego regresaban las cotorras. Hay que destruir los nidos pero no cualquiera puede hacerlo, por su ubicación y distancia”.
Desde Las Paredes, Lali contó que “es increíble el daño que hacen. Tenemos un almendro, entre otros frutales, y se comieron todas las pepitas que venían saliendo. Arrasan con todo y la verdad que no sabemos cómo prevenir esto. Son muy dañinas”.
Las catas están generando una grave afección en frutales de pepita y de carozo en diferentes puntos de Mendoza, y su población va en franco crecimiento.
Estas aves comen desde la yema hinchada hasta el fruto de todo tipo de plantas (ciruela, almendras, nogales, durazno, damasco, membrillo, pera y hasta uvas).
Según explican los especialistas en promedio cada nido puede tener hasta 200 catas y pesar hasta 100 kilos.

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