Tras varios meses de trascendidos, al Instituto Nacional de Vitivinicultura lo alcanzó la Motosierra del gobierno nacional de Javier Milei y algunos sectores marcaron su preocupación por la situación.
Es que dejará de ser un espacio autónomo para convertirse en una unidad dentro de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Según algunos sectores, el nuevo esquema pone en riesgo la calidad de los vinos argentinos, ya que restringe los controles a góndola, sin abarcar toda la trazabilidad del producto.
En San Rafael se encuentra una de las cuatro sedes que tiene el INV en Mendoza, junto a la Central en la capital provincial, San Martín y General Alvear.
En este sentido, días atrás productores se reunieron en la puerta de la sede de calle El Libertador 126.
A ellos los acompañó el legislador provincial Jorge Difonso quien contó que “estuvimos conversando con el sector vitivinícola y como en cada rincón de mendoza los productores lamentan el cierre del INV, un organismo convertido en una oficinita en la Ciudad de Buenos Aires, lejos de Mendoza”.
“Esta medida hace que se eliminen los controles de salubridad y calidad del vino. Justamente lo que lo distingue y hace que al vino mendocino lo reconozcan en todo el mundo”, expresó.







