Desde el sector primario reclaman medidas estructurales ante la crisis. Piden una mesa de concertación con el Gobierno y las bodegas, financiamiento blando y políticas de largo plazo para evitar la desaparición de viñateros.
La delicada situación que atraviesa el sector vitivinícola volvió a quedar en evidencia tras el «caravanazo» que los productores realizaron hacia la Legislatura de Mendoza para exigir respuestas. El titular de la Asociación de Viñateros de Mendoza, Eduardo Córdoba, explicó que la crisis se profundiza por la brecha entre los costos de producción y el precio que reciben por el kilo de uva, que en muchos casos no llega a cubrir ni la mitad de lo invertido.
El dirigente sostuvo que, hasta el momento, no han recibido respuestas concretas por parte de las autoridades. “No, aún no. Lo único que se ha activado es una línea de crédito para cosecha y acarreo con distintas condiciones según si son productores de menos o más de 20 hectáreas”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. En ese sentido, reconoció que la medida aporta una ayuda necesaria para levantar la cosecha, pero resulta insuficiente frente a la magnitud del problema.
Córdoba remarcó que los reclamos no se limitan a medidas coyunturales, sino que requieren soluciones de fondo. “El reclamo es más estructural, obviamente”, afirmó, e indicó que esperan reunirse con el gobernador a su regreso a la provincia: “Trataremos de tener una entrevista y encontrar alguna respuesta a la situación”.
El panorama en las fincas es complejo y desigual. Según describió el dirigente, mientras algunos productores logran cosechar con un esfuerzo extremo, otros directamente no pueden afrontar los costos operativos.

Propuestas y mercado internacional
Entre las iniciativas impulsadas, los viñateros plantean la necesidad de una mesa de concertación que reúna al Gobierno, a los productores y a las bodegas compradoras para acordar precios de referencia basados en estudios técnicos de costos. “Una mesa donde se siente el Gobierno en medio, como se hace en Francia, por ejemplo”, explicó Córdoba, aludiendo a modelos internacionales de negociación. Además, señaló que el trabajo técnico del INTA podría servir como respaldo para estos acuerdos.
Sin embargo, reconoció que el contexto global es adverso. “Lo que se impone son las reglas del mercado. Hay una sobreoferta de vino, una caída del consumo y una situación muy complicada a nivel mundial”, advirtió. En ese marco, planteó explorar alternativas de financiamiento blando que permitan reconvertir hectáreas de menor rendimiento hacia otros cultivos.
Un reclamo generalizado
La preocupación alcanza también a otros sectores del agro que se sumaron a la protesta. Córdoba mencionó que productores hortícolas de zonas como el Valle de Uco y Guaymallén manifestaron su malestar regalando verduras para visibilizar la crisis. “Es una crisis generalizada del sector agropecuario”, afirmó.
El dirigente insistió en la necesidad de proyectar el perfil productivo de la provincia a largo plazo. “Hay que pensar de aquí a 20 años”, sostuvo, advirtiendo que la desaparición de productores tiene consecuencias sociales profundas. “Si se abandona el campo, los jóvenes que pierden su fuente de trabajo terminan en situaciones sociales muy difíciles. Esa es la realidad”, concluyó.







