Hasta hace algunos años era común la práctica de tener un pequeño gallinero en las propiedades, donde se criaban aves tanto para el consumo de su carne como para la producción de huevos.
Si bien es una práctica que se ha perdido, aún prevalece especialmente en las zonas más alejadas de los cascos urbanos.
En este marco, desde el INTA están promoviendo la consolidación de granjas familiares de gallinas ponedoras en San Rafael, entendiendo que estas se pueden convertir en una posibilidad de subsistencia e incluso de comercialización de huevos.
“Se viene una interesante capacitación en la AER San Rafael: Granjas Familiares de Gallinas Ponedoras”, explicaron desde la sede local del INTA.
La propuesta se realizará próximo 13 de junio en la sede de calle Maza 210 a partir de las 9 de la mañana.
Hay que destacar que se trata de una actividad más que interesante, ya que estos pequeños emprendimientos avícolas proporcionan al hombre alimentos ricos en nutrientes (proteínas, minerales y vitaminas) como el huevo y la carne, además de requerir de poco espacio, ya que en un metro cuadrado se pueden alojar de 8 a 10 aves para carne ó 6 a 8 gallinas ponedoras para huevos de consumo.
Además, las utilidades se obtienen a corto plazo ya que las ponedoras alcanzan su madurez sexual (momento en que ponen el primer huevo) a las 18 a 20 semanas de vida, lo que garantiza comenzar a tener producción en poco tiempo.
Otro detalle a tener en cuenta es que las ponedoras son eficientes en el aprovechamiento del alimento. Un ave necesita alrededor 1,5 kg de alimento para producir 12 huevos.







