El proyecto “Habitación de Despedida” del Hospital Schestakow es una iniciativa, creada por las profesionales Lic. María Florencia García Peretó, Dra. Luciana Spertino, Lic. Elida Mussa y Dra. Laura Bielli, que propone brindar un espacio íntimo y respetuoso a las familias que atraviesan la pérdida de un bebé en etapa gestacional o neonatal.
La propuesta contempla la creación de una habitación especialmente acondicionada para que madres, padres y seres queridos puedan despedirse sin prisa, con privacidad y en un entorno sensible, alejado de la dinámica hospitalaria.
El objetivo es que ese último momento junto al recién nacido sea vivido con la contención necesaria, respetando el vínculo familiar y favoreciendo un proceso de duelo más saludable.
DUELO SILENCIOSO
La pérdida perinatal es una de las experiencias más dolorosas y devastadoras que puede atravesar una familia, muchas veces vivida en silencio y con escaso reconocimiento social. La “Habitación de Despedida” busca dar un paso fundamental: ofrecer acompañamiento en la última fase de la vida y sostén durante el inicio del duelo.

El proyecto también incluye la Guía de Acompañamiento de Duelo Perinatal, la primera en su tipo en el ámbito sanitario mendocino, elaborada por las mismas profesionales del Schestakow.
Este material propone herramientas y protocolos para que el personal de salud brinde un acompañamiento empático, humano y respetuoso en situaciones tan delicadas.
LA MARIPOSA AZUL
Uno de los elementos distintivos del proyecto es la incorporación de una mariposa azul como símbolo en la puerta de la habitación y en la historia clínica de la paciente.
De esta manera, todo el personal de salud reconoce la situación y puede brindar un trato más cuidadoso y considerado hacia la familia.
La habitación, según la propuesta, deberá estar ubicada en una zona tranquila, con aislamiento del ruido, en especial del llanto de otros bebés, y contar con iluminación natural, decoración cálida, mobiliario sencillo y baño propio.
Todo pensado para ofrecer un ambiente que acompañe desde lo humano, lejos de la frialdad institucional.
En momentos de tanto dolor, el Estado también debe estar presente: acompañando a quienes sufren, promoviendo el respeto a la dignidad humana y contribuyendo a una sociedad más justa y empática, que acompañe la vida desde la concepción hasta su final natural.







