La Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (FCAI) de la Universidad Nacional de Cuyo, celebró la aprobación de tres iniciativas en la convocatoria 2025 de los Proyectos de Extensión “Mauricio López”, una línea estratégica que impulsa el trabajo conjunto entre la universidad y las comunidades.
Lejos de las aulas tradicionales, estos proyectos ponen en práctica un modelo de universidad comprometida con la realidad social, donde el conocimiento académico dialoga con los saberes populares para generar transformaciones concretas.
TERMINALIDAD EDUCATIVA
Uno de los proyectos aprobados se desarrollará en el barrio Quiroga, en articulación con el CENS N.º 3-428 y la feria del Centro Comercial.
Allí, estudiantes, docentes y feriantes trabajarán en torno a la inocuidad alimentaria, promoviendo además la terminalidad educativa en sectores populares. Un verdadero ejemplo de cómo la educación puede ser una herramienta de inclusión y mejora de la calidad de vida.
HUERTA EN EL PENAL
Otra de las propuestas se implementará en la Unidad Penal El Cerrito, con el apoyo del INTA y el Ministerio de Defensa.
El objetivo es claro: fomentar huertas agroecológicas que no sólo aporten a la soberanía alimentaria, sino que también ofrezcan oportunidades de formación y trabajo digno a personas privadas de libertad.
CANNABIS Y RECICLAJE
El tercer proyecto aprobado propone una mirada innovadora sobre el reciclaje y la sustentabilidad.
Bajo el nombre de “EcoCannabis”, y en colaboración con organizaciones sociales como ACaSalud y La Poderosa, se llevarán adelante talleres que reutilizan residuos vegetales de cannabis para la fabricación de papel artesanal y fibras textiles. Esta iniciativa busca combinar saberes ancestrales, oficios sostenibles y desarrollo económico con enfoque social.
Desde la FCAI destacaron el trabajo de los equipos docentes, estudiantes, egresados, personal de apoyo académico y organizaciones sociales que dan vida a estos proyectos.
“Este tipo de iniciativas reflejan el espíritu de una universidad pública que no sólo forma profesionales, sino también ciudadanos comprometidos con su comunidad”, señalaron desde la institución.
Con estas nuevas aprobaciones, la Facultad reafirma su apuesta por una extensión crítica, transformadora y profundamente humana. Porque la universidad no termina en sus edificios: comienza, muchas veces, en el encuentro con el otro.







