Pruebas Aprender: información y soluciones

Casi ocho de cada diez estudiantes de sexto grado alcanzaron los niveles más altos de rendimiento en Lengua en las pruebas Aprender que se tomaron el año pasado para conocer el nivel educativo. Esto representa una mejora de 8,5% respecto de 2016. En matemática, en cambio, el 43% de los estudiantes (hace dos años eran 41%) no alcanza los niveles esperables para sexto grado: es decir, no puede resolver problemas que requieran identificar información no explícita o que involucren dos o más operaciones en los distintos conjuntos numéricos.
Esos guarismos integran los resultados de las Pruebas Aprender que el Gobierno presentó la semana pasada. De hecho, fue el presidente Macri quien, exultante, quiso anunciar los resultados desde Jujuy.
Las “Aprender” son una de las pocas armas con que cuenta el Estado para trazar planes pedagógicos. Evalúan en todo el país si los chicos leen y entienden lo que leen y si pueden operar en el mundo de la matemática. No miran el mundo que viene pero da certezas de los baches y de los saberes que han adquirido en el pasado.
Reemplazaron al Operativo Nacional de Evaluación (ONE) que se hacía hasta 2013. El ONE había empezado anual, la frecuencia se amplió a dos años y al final a tres. Lo peor no fue eso: la participación era escasa y las mediciones se publicaban dos años después.
En aquel 2013, el ONE evaluó a 384.000 estudiantes, poco más de la mitad de los que evalúa “Aprender”. En la actualidad aumentaron los chicos que rinden la prueba y eso implica una curva de crecimiento de la credibilidad y del respeto a la herramienta. La escolaridad sin pruebas serias que midan el nivel educativo es como una economía sin el Indec, ciega y desorientada.
Desde el Gobierno nacional se estima que las pruebas son fundamentales para tener un panorama cierto de nuestra educación. Algunos técnicos creen lo contrario. En algo están de acuerdo: además de información, hace falta que hagamos algo porque los problemas de aprendizaje se repiten año a año. Y lo que no hacemos, por ahora y más allá de algunos progresos –y otros retrocesos-, es solucionarlos.